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Christie’s contra Sotheby’s, nuevo asalto

Las grandes casas afrontan las subastas de mayo en la incertidumbre financiera y la necesidad de reformularse

Subasta en Christie's del cuadro de Pablo Picasso 'Retrato de Ángel Fernández de Soto' (el bebedor de absenta)'.
Subasta en Christie's del cuadro de Pablo Picasso 'Retrato de Ángel Fernández de Soto' (el bebedor de absenta)'. getty images

Esta noche arranca en Nueva York la semana de las subastas de arte impresionista, moderno y contemporáneo y, con ella, un nuevo asalto del largo pulso entre las dos grandes casas: Christie’s y Sotheby’s. Dominan la mayor parte del mercado de subastas de alto valor —a buena distancia de las casas Philips y Bonham—, y es difícil encontrar en el mundo de los negocios dos solas compañías que hayan mantenido semejante rivalidad durante tanto tiempo, desde el siglo XVIII, cuando nacieron. Pero ambas se lamen también de las heridas de un mercado cambiante y muy competitivo que las enfrenta a su particular ser o no ser.

En mayo pasado, Christie’s vendió lotes por valor de 1.700 millones de dólares en una semana y Sotheby’s adjudicó por unos 890 millones, pero en esta temporada se esperan cifras alejadas, la incertidumbre financiera global ha hecho mella tras años de alegría en el sector.

Los platos fuertes de la semana

La figura de cera de un Hitler, de rodillas y con cuerpo de niño, es una de las primeras piezas que dará el pistoletazo de salida a la semana de subastas de arte de mayo. Es la obra de Maurizio Cattelan, un artista italiano merecido miembro del club de los irreverentes, y está valorada entre 10 y 15 millones de euros. Him forma parte de la primera noche de ventas en la sede de Christie’s, en la plaza Rockefeller de Nueva York, junto con One Ball total equilibrium tank, de Jeff Koons, una pelota de baloncesto flotando en un tanque de agua, entre otra treintena de creaciones.

Sotheby’s arranca el lunes con 62 obras de impresionismo y arte moderno, entre las que destaca Les voiles rouges (1906), de André Derain, valorada entre 15 y 20 millones de dólares; Sous-bois (1905), de Maurice de Vlaminck, por entre 12 y 18 millones de dólares, o Buste d’homme lauré, un picasso de ocho a 12 millones.

Otro de los platos fuertes será la obra Untitled (1982), de Jean-Michel Basquiat, que venderá Christie’s y por unos 40 millones de dólares, el mismo montante que ronda para Untitled (New York City), de Cy Twombly, que subasta Sotheby’s. En la noche del arte contemporáneo de esta casa, el miércoles 11, también se adjudicará Two studies for a sefl-portrait (1970), de Francis Bacon, que podría llegar a 30 millones de dólares.

En las subastas, que tienen mucho de guerra de nervios, se llegan a pagar frioleras que a veces distorsionan la imagen del mercado. 2015 dejó operaciones de relumbrón, ventas récord como el picasso (Mujeres de Argel) de 179 millones de dólares de mayo o el modigliani (Nu Couché) de 170, en noviembre. Pero el balance del año no es tan boyante. Las ventas en las subastas de contemporáneo en Nueva York bajaron un 8% el año pasado, aunque el repunte de Londres permitió contener la bajada de las dos grandes plazas, según el informe de la consultora Deloitte (que analiza las tres casas: Sotheby's, Christie's y Philips) y la firma de análisis ArtTactic. Además, la batalla de las firmas por hacerse con los lotes dispara los costes y castiga los márgenes de beneficio de estos glamurosos negocios.

Conservar el reinado en este mercado es muy costoso para las casas. Para adjudicarse la venta de una pieza, recurren en ocasiones a garantizar precios mínimos al propietario que ha llegado a generar pérdidas importantes. David Kusin, un experto en análisis económico del mercado del arte, pone como ejemplo lo que ocurrió precisamente con el lote de Alfred Taubman, el expresidente y expropietario de Sotheby’s, fallecido hace un año (y que fue a la cárcel acusado que pactar precios con Christie’s). “Sotheby’s emitió 515 millones de dólares en garantías, lo que suponía en ese momento un riesgo equivalente de más del 20% al valor que tenía la empresa entera en el mercado”, señala. El resultado de la subasta fue decepcionante y la casa declaró una pérdida de 12 millones de dólares. “Si el agente de un fondo de inversión de alto riesgo arriesgase el 20% del valor neto de su compañía en una sola operación, se lo llevarían de la Bolsa esposado”, espeta.

Kusin es crítico con la estrategia de los colosos de las subastas de arte: cree mantienen el mismo modo de hacer las cosas que hace más de 200 años. “La gente que presta demasiada atención a Christoby’s se están perdiendo lo que está pasando en el mundo de los servicios financieros, y es que las grandes instituciones [bancos, aseguradoras] están renunciado a las casas de de subastas y han empezado a crear sus propias divisiones para gestionar el patrimonio en arte de sus clientes de la misma manera que hacen con otro tipo de inversiones: con cantidades gigantes de datos y matemáticas avanzadas, unas técnicas que ambas firmas han ignorado”. Es significativo que una de las mayores ventas privadas en bloque jamás realizadas, la de El Intercambio (1955), de Willem de Kooning, y Número 17 (1948), de Jackson Pollock, en 2015, por 500 millones de dólares, tuviera lugar al margen de las dos grandes casas.

Los cambios les han cogido en muchas ocasiones con el paso cambiado. Sotheby’s busca su catarsis. En noviembre de 2014 el presidente ejecutivo, Bill Ruprecht, se retiró después de un duro ataque del inversor Daniel Loeb, un famoso gestor de fondos y agitador de empresas, quien describió a Sotheby’s como “una obra maestra de pintura que necesita desesperadamente una restauración”. En 2015 tomó las riendas Tad Smith, ajeno al negocio del arte, que venía de dirigir la compañía Madison Square Garden (que incluye lugares emblemáticos como el Radio City Music Hall de Nueva York o franquicias deportivas como los Knicks de baloncesto). En los últimos meses también ha cambiado muchos especialistas en la firma.

David Bennett, de la división de joyeria de Sotheby's, en la subasta del diamante 'Estrella rosa'. ampliar foto
David Bennett, de la división de joyeria de Sotheby's, en la subasta del diamante 'Estrella rosa'. reuters

“Smith ha cambiado radicalmente nuestros esfuerzos en marketing y redes sociales. El lado digital ahora es central, nuestra web se ha transformado, tenemos una nueva aplicación, hemos comprado Art Agency Partners, ahora ofrecemos servicios de asesoría y los espacios de exposición han mejorado mucho”, explica Grégoire Billault, jefe de Arte Contemporáneo de la firma.

Los beneficios de Sotheby’s bajaron un 9% en 2014 y se han desplomado un 60% en 2015, aunque principalmente por un motivo fiscal. De Sotheby’s se puede saber casi todo porque cotiza en Bolsa, mientras que Christie’s pertenece a la familia Pinault. También cambió de piloto apenas dos meses después de Sotheby’s, cuando tomó las riendas Patricia Barbizet. En el global de las ventas se encuentran muy cerca, aunque Christie’s va algo por delante: vendió 7.400 millones de dólares (6.500 millones de euros) en 2015, un 5% menos, y Sotheby’s sumó 6.720 millones de dólares (5.890 millones de euros), igual que el año pasado. Ambas firmas han puesto el freno a la escalada de precios garantizados (solo nueve de los 44 lotes de Sotheby’s de esta semana lo están).

Nunca, dicen los expertos, vendedores, compradores e intermediarios han manejado tanta información como ahora. “Christie’s y Sotheby’s creen que siguen en el mercado del arte, pero no es así, están operando en el mercado de los servicios financieros y, a menos que den cuenta de ello, serán los próximos en extinguirse”, advierte David Kusin.