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La Sorbona rinde homenaje al genio de Vargas Llosa

El Nobel ingresa en la mítica colección de literatura La Pléiade

Vargas Llosa pasa delante de la estatua de Victor Hugo en París.
Vargas Llosa pasa delante de la estatua de Victor Hugo en París. EL PAÍS

Mario Vargas Llosa recibió anoche un homenaje en la universidad parisina de la Sorbona, en motivo de su incorporación a la legendaria colección de La Pléiade, que reúne el canon de la literatura universal y en la que figuran nombres como Cervantes, Shakespeare, Dickens, Flaubert, Kafka o García Lorca. Solo 16 escritores han recibido esta distinción estando vivos. Antes que Vargas Llosa, lo consiguieron autores como Eugène Ionesco, André Gide, Marguerite Yourcenar, Claude Lévi-Strauss o Milan Kundera. 

El peruano es, además, el primer escritor hispanohablante que obtiene este re­co­no­ci­mien­to an­tes de fa­lle­cer (Bor­ges mu­rió en 1986 cuan­do su vo­lu­men ya es­ta­ba en mar­cha, pe­ro no se edi­tó has­ta 1993).

Desde finales de marzo, Vargas Llosa forma parte de la colección con un doble volumen que reúne ocho de sus novelas, en su característica encuadernación de tapas de cuero y papel semibiblia. Para celebrar la distinción, la Sorbona organizó un acto de homenaje, junto a la editorial Gallimard y la Casa de América Latina, en uno de los anfiteatros históricos de la Facultad de Letras. Bajo las molduras doradas del lugar y entre imponentes retratos de Racine, Descartes o Molière, Vargas Llosa escuchó declamar fragmentos de La casa verde y La tía Julia y el escribidor, antes de subir al escenario para pronunciar un discurso de agradecimiento a la cultura francesa, a la que consideró responsable de su destino como escritor.

“Gracias a Francia descubrí qué tipo de escritor quería ser”, expresó Vargas Llosa. “Leer Madame Bovary me cambió la vida. Gracias a Flaubert supe que quería ser un escritor realista, porque su realismo no tenía nada que ver con la vulgaridad o la despreocupación de los autores realistas que yo conocía”. El escritor dijo reconocerse en “la búsqueda fanática de la perfección” que caracterizó a Flaubert, y también con su capacidad de trabajo. “Me hizo entender que, aunque uno no nazca siendo un genio, con constancia y obstinación puede lograr tener algo de talento”, afirmó.

Vargas Llosa abogó por una literatura “comprometida”, “polémica”, “problemática” y nunca “neutral”. También dijo compartir la “vocación universalista” de muchos autores franceses. “Pese a las diferencias de costumbres y de lenguas, la humanidad tiene un denominador común, que es el que revela siempre la gran literatura”, defendió. “La literatura francesa siempre ha sido una reacción respecto al mundo”, señaló el escritor peruano, que se identificó con su afán “de transformación y de rebelión”.

El autor también relató cómo descubrió La Pléiade durante los siete años que residió en París, a principios de los sesenta, mientras estudiaba en la Alianza Francesa. “Nunca habría imaginado que un día formaría parte de esa familia de genios. El día que recibí la carta que me lo comunicaba fue el más feliz de mi vida. Creí que se trataba de una broma”, expresó. Vargas Llosa incluso afirmó sentirse “avergonzado” de figurar “en la misma lista que Proust, Kafka, Sartre, Malraux o Céline”.