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La restauración del Castillo de Matrera, candidata a un premio internacional

La polémica obra compite en la categoría de preservación de los Architizer A+ de arquitectura

Aspecto del Castillo de Matrera tras la restauración.

La polémica restauración de la torre Pajarete del Castillo de Matrera, en Villamartín (Cádiz), puede convertirse en unos días en una obra de referencia en materia de rehabilitación. Tras las duras críticas de diferentes expertos, esta intervención opta al premio internacional de arquitectura Architizer A+ en la categoría de preservación. Architizer A+ es una red social exclusiva para arquitectos y diseñadores puesta en marcha en 2009 y que persigue fomentar el contacto entre profesionales y la promoción de proyectos. Los galardonados se conocerán el próximo 12 de abril. 

Los trabajos de la torre Pajarete compiten con otras cuatro rehabilitaciones en todo el mundo seleccionadas, del 16 de febrero al 4 de marzo, por un jurado formado por 300 profesionales. Y hasta este viernes, está abierta la votación popular. Entre los candidatos, también está la restauración de la Macy's Herald Square, en pleno corazón de Manhattan; o la de un complejo de edificios en la parisina Michel le Comte. Según se presenta en la página web del concurso, la actuación en el Castillo de Matrera es "ejemplo de un esfuerzo desinteresado" por preservar el patrimonio ante su "abandono y la inaccesibilidad". 

Las obras en unos edificios en la parisina Michel le Comte.
Las obras en unos edificios en la parisina Michel le Comte.

La restauración del recinto gaditano fue duramente criticada por expertos como la asociación Hispania Nostra, una entidad de carácter no lucrativo dedicada a defender el patrimonio cultural y natural español. "Es una vergüenza para España, un desprestigio. La prensa internacional la ha calificado como la peor restauración del mundo. Se ha llevado al extremo la legislación sobre restauración que obliga a distinguir las partes nuevas de las originales y se ha dañado el entorno con una cosa blanca, enorme. La actuación va en contra de toda norma, incluso, de la ley de patrimonio andaluz", denunciaba el vicepresidente de la organización, Carlos Morenés.

Pese a las críticas, la obra en el Bien de Interés Cultural (BIC) contó con el visto bueno de la Consejería de Cultura. Su responsable, Rosa Aguilar, recordó esta semana que en la actuación "se ha exigido el cumplimiento expreso de la ley".  La responsable señaló que el seguimiento de la obra por parte de la Delegación Territorial "ha sido constante" y que el proyecto contó con el visto bueno de la Comisión Provincial de Patrimonio en octubre de 2013, porque "cumplía los requisitos de la Ley de Patrimonio Histórico". El arqueólogo municipal, José María Gutiérrez, defiende también que la intervención cumple con los requisitos de la restauración contemporánea.

Según el arquitecto responsable del proyecto, Carlos Quevedo, además de consolidar los muros, se ha recuperado la volumetría que había perdido la torre. Para ello, los muros originales se han levantado con una reconstrucción que trata de dar idea de su volumen original, realizada con restos de los materiales originales, revestidos con mortero de cal blanco. Este material, habitual en las restauraciones, se eligió para distinguir la parte nueva de la original, como marca la ley. "La esencia del proyecto [...] es reflejar su pasado, su propio origen", se lee en la presentación publicada en la web de los premios. 

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