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CRÍTICA | PADRES POR DESIGUAL

Duelo de paternidades

'Padres por desigual' inserta al cómico en el inesperado marco de la comedia familiar

Fotograma de 'Padres por desigual'.
Fotograma de 'Padres por desigual'.

Con La gran apuesta (2015), socarrona mirada sobre un grupo de figuras marginales que vieron venir el tsunami de la crisis –y sacaron provecho de ello-, Adam McKay, el director que mejor ha sabido capturar en pantalla las habilidades cómicas de Will Ferrell, ha ascendido a la Gran Liga del cine imantador de consensos críticos y distinciones de prestigio: ahí están sus cuatro nominaciones a los Globos de Oro. Quizá para superar el cierto estado de orfandad en que le ha dejado quien sigue siendo su cómplice en producción, Ferrell ha llevado un año marcado por la experimentación y el tanteo: tras su duelo cómico con Kevin Hart en la vocacionalmente incorrecta Dale duro y la sofisticada broma conceptual que supuso Adopción peligrosa –su falsa tv-movie dramática junto a Kristen Wiig, parodia que no necesitaba gags para transgredir su género de referencia-, Padres por desigual inserta al cómico en el inesperado marco de la comedia familiar, recuperando la excelente química de pareja (cómica) que tuvo con Mark Wahlberg en la enérgica Los otros dos (2010).

PADRES POR DESIGUAL

Dirección: Sean Anders.

Intérpretes: Will Ferrell, Mark Wahlberg, Linda Cardellini, Thomas Haden Church, Bobby Canavale, Owen Vaccaro, Scarlett Estevez, Hannibal Bures.

Género: comedia.

Estados Unidos, 2015.

Duración: 96 minutos.

Guionista de Jacuzzi al pasado (2010) y director de Desmadre de padre (2012) –título tan odiado por la crítica como idolatrado por sandlerianos de pro-, el director Sean Anders no tiene ni la energía transgresora de McKay, ni su capacidad para camuflar un poderoso discurso satírico tras la broma, pero proporciona a Ferrell un sobrio vehículo a medida, que funciona según la fórmula del juego de contrarios (padre adoptivo panoli vs padre biológico testosterónico). La película no hará nuevos conversos, pero tampoco traiciona la fe de quienes siguen creyendo en el sólido carisma cómico de Ferrell.

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