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Series para jugar a los dados con la historia

'The Man in the High Castle’ y ‘11/22/63’ abordan pasados virtuales

Hace tiempo que las series volvieron la vista al pasado. La historia supone una fuente de inspiración inacabable tanto para recrear con mayor o menor fidelidad acontecimientos o personajes como para elaborar ficciones situadas en una época concreta que se quiere reconstruir o solo usar como mero fondo narrativo. Menos frecuente es que la televisión se atreva a imaginar qué hubiese pasado de haber sido las cosas de otra forma. Es la historia contrafactual, la que parte de la pregunta ¿y si...?

Un clásico de estas ucronías —reconstrucciones de la historia sobre datos hipotéticos— es la novela de Philip K. Dick The Man in the High Castle (1962), que aborda a su vez otro clásico de la historia virtual: ¿Y si Hitler hubiese ganado la II Guerra Mundial?

La novela —publicada en España como El hombre en el castillo en varias ediciones, la más conocida la de Minotauro— y la serie homónima, producida por Amazon y estrenada recientemente en Estados Unidos, sitúa la acción 15 años después de que las potencias del Eje hayan vencido a Inglaterra y sus aliados, sin que EE UU haya entrado en el conflicto. Como resultado de ello, el territorio estadounidense se ha dividido en tres zonas: las fuerzas alemanas ocupan la costa este, Japón, la oeste y entre ambas se ubica una franja de Estados autónomos.

La serie, con Rupert Evans y Alexa Davalos, entre otros intérpretes, fue presentada en enero con un capítulo piloto para que los usuarios de Amazon pudieran dar su opinión. En vista de la buena acogida, el gigante tecnológico, ahora también productora de contenidos, dio luz verde a una temporada de 10 episodios, que llegaron al portal online el pasado 20 de noviembre. En España no tiene todavía hogar.

Con el tiempo y el pasado, aunque de manera distinta, juega igualmente otra nueva serie, también con una novela como fuente de inspiración. El escritor elegido en este caso es Stephen King y su 11/22/63 (en España, 22/11/63, publicada por Plaza&Janés). La ucronía sigue aquí una línea que ha fructificado más en la ficción: el personaje que viaja al pasado y puede cambiar el curso de la historia alterando los acontecimientos, lo que, a su vez, determinará el futuro. Ese punto clave que puede variar es esta vez el asesinato en Dallas del presidente John F. Kennedy, ese día de hace 52 años, magnicidio que el profesor de inglés Jake Epping (encarnado en la pantalla por James Franco) intentará evitar tras viajar desde 2011 —King editó su novela ese año— hasta 1958.

La serie, producida igualmente por una plataforma digital, Hulu, suma ocho capítulos y se estrenará en EE UU el próximo 15 de febrero, cuando este país celebra el Día de los Presidentes.

Aunque la televisión no se haya atrevido tanto como el cine y la literatura a imaginar versiones alternativas de la historia, este subgénero tampoco es nuevo en sus diversas variantes. La serie de ciencia-ficción Fringe presentaba dos universos paralelos. En uno de ellos, además de que cada personaje tiene una vida distinta, la historia del mundo es diferente: por ejemplo, las Torres Gemelas de Nueva York siguen en pie. Y no solo Kennedy sigue vivo; también Elvis Presley, ahora retirado de la música.

Más atrás, en 1995, Salto al infinito presentaba a un estudiante de Física que descubría la forma de viajar a otros universos. Aunque el argumento cambió con el tiempo, sus dos primeras temporadas se centraban en grupo de aventureros que viajaba a mundos alternativos donde no se ha inventado la penicilina o EE UU sigue siendo una colonia británica.

La versión española

No solo las series extranjeras se atreven con las ucronías. En la española El Ministerio del Tiempo, una patrulla de agentes viaja al pasado para que la historia permanezca sin alterar. En la primera temporada, los protagonistas deben impedir la muerte prematura de Lope de Vega, el Empecinado o el Lazarillo de Tormes (convertido de personaje literario en persona real).

En los nuevos capítulos, que se estrenarán a principios de 2016, entrarán en escena El Cid, Cervantes o Napoleón. Nuevas oportunidades para imaginar cómo habría sido la historia si el tiempo no fuera el que es, como diría el jefe de la patrulla.

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