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El Congreso pide ‘El abrazo’

Juan Genovés, autor de esta obra clave de la Transición, confía en que el Reina Sofía autorice el traslado del cuadro

El abrazo (1976), de Juan Genovés
El abrazo (1976), de Juan Genovés.

Si hubiera que elegir una obra de arte representativa de la Transición, muchos señalarían El abrazo de Juan Genovés (Valencia, 1930). Icono de la reconciliación entre los españoles, el cuadro (151 por 201 centímetros), conocido también como Amnistía,no ha tenido una buena relación con los museos a los que ha pertenecido, el Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC) y el Reina Sofía, en cuyos almacenes vive habitualmente junto a otras 12.000 obras que no forman parte de la colección permanente (alrededor de 3.000). La pasada semana, el Congreso de los Diputados acordó pedir la pintura en depósito para mostrarla en sus paredes. El patronato del Reina Sofía estudiará la petición a finales de noviembre. Mientras, el artista asegura sentirse muy feliz porque “el Congreso es el lugar perfecto”.

Genovés pintó el cuadro en 1976. En él se ve a un numeroso grupo de personas, la mayor parte de ellas, de espaldas, en el momento de abrazarse. Con un fuerte predominio de marrones, la misma pintura sirvió de base para la escultura que en la madrileña glorieta de Antón Martín recuerda a los abogados asesinados en el atentado de Atocha en 1977. Considerado un renovador de la pintura desde mediados de los años cincuenta, la obra de Genovés ha estado siempre cargada de significado político. Militante en el PCE hasta que el partido “se burocratizó y pasó a ser uno más”, sigue en plena actividad y pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor.

La polémica sobre el destino de su Abrazo ha pillado al artista en su Valencia natal, donde tiene un apartamento desde el que ve el mar y en el que le suelen venir ideas para trabajos que luego pone en marcha en su estudio de Aravaca, en Madrid, ciudad en la que vive de manera habitual. En conversación telefónica asegura que no sabía nada de la petición del Congreso, pero que le parece la mejor noticia que podían darle.

No está enfadado porque el cuadro no esté habitualmente expuesto a los ojos del público. “Sé que estoy bien representado en la colección permanente y yo no soy de decir aquello de ‘qué hay de lo mío’. Sé que la han prestado en exposiciones importantes, como la que dedicó el Thyssen al pop. Pero creo que el lado histórico que representa requiere un lugar como el Congreso”.

Recuerda que empezó a pintar esta obra en 1973. “La idea me surgió viendo a un grupo de niños saliendo de su colegio en Madrid. Del alboroto más absoluto, pasaban a abrazarse y a formar grupos que me parecieron bellísimos. En aquellos años de militancia en el PCE, en el estudio de Aravaca se celebraban muchas reuniones políticas. Había dos puertas que servían muy bien para salir corriendo si era necesario. En una de esas reuniones, alguien de la Junta Democrática me pidió que les hiciera un cartel que sirviera para pedir la liberación de los presos. Sin apenas mirar, dijeron que querían el cuadro”. Pero justo al día siguiente, y con numerosos voluntarios reproduciendo el cartel para distribuirlo por las calles, la policía lo detuvo por propaganda ilegal. “Vinieron al estudio, me esposaron y me llevaron a la Dirección General de Seguridad”. Una semana después, Genovés salió de los calabozos y se dirigió a su estudio. Allí se encontró con la sorpresa de que su galería, Marlborough, la misma con la que sigue trabajando, había vendido el cuadro a un coleccionista de Chicago. “Se portaron muy bien y convencieron al coleccionista para que se quedara con otra obra en lugar de El abrazo”, dice. El cuadro volvió a España, directamente al Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC), en la ciudad universitaria, y en 1988 pasó al Reina Sofía.

Manuel Borja-Villel, director del museo, asegura que la obra no ha estado oculta ni arrinconada, y niega que esté viviendo su segunda clandestinidad, como sostienen los diputados de IU que han puesto en marcha la petición para que El abrazo vaya al Congreso. Aun así, Borja-Villel está convencido de que habrá unanimidad en responder de manera positiva al depósito. “Todavía no me ha llegado la petición formalmente, pero en cuanto la reciba, le daremos curso”.

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