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Jon Watts, del minimalismo de ‘Cop Car’ a la fiebre de Spider-Man

El director estadounidense presenta su nueva película en Sitges

Hollywood parece vivir en un marcado estado de ansiedad. Cada vez es más corto el tiempo que media entre la aparición de un nuevo talento independiente y su fichaje por parte de algunas de las grandes franquicias de la industria. De Sundance (o adláteres) a los Marvel Studios o al enjambre de los proyectos alrededor del renacimiento de Star Wars.

Ha pasado con Gareth Edwards, Josh Trank, Rian Johnson, Colin Trevorrow... y ahora con Jon Watts, que ha llegado a la 48ª edición del Festival de Sitges para presentar su conciso y minimalista segundo largometraje, Cop Car, cuando ya ha trascendido la noticia de que será el responsable de la nueva película de Spiderman protagonizada por Tom Holland que se estrenará en 2017.

“Todo el mundo me pregunta por Spider-Man”, se lamentaba el cineasta tras un encuentro con periodistas en el marco del certamen. “Y el caso es que lo único que puedo decir al respecto es que Tom Holland me parece una elección fantástica, que será muy divertido hacer este trabajo y que en él podremos ver a Peter Parker yendo al instituto. La verdad es que no me puedo creer que mi próxima película sea el nuevo Spiderman”, añade un Watts visiblemente motivado con su elección.

Perder la independencia

Y, ¿no le da miedo perder tan pronto la independencia? “Hombre, si entramos en la lógica hollywoodense de que cada proyecto tiene que ser mayor que el anterior, la perspectiva produce cierto vértigo, pero no tiene por qué ser así”, responde. “Y tampoco me veo abordando trabajos que sean cada vez más mainstream. De momento, creo que será posible armonizar lo personal y aquello que nace con vocación universal, aunque, en este caso, lo más importante será ser fiel al personaje y no decepcionar a sus incondicionales”, apostilla.

No deja de resultar curioso que lo que ha llamado la atención de Marvel Studios para encargarle esa labor de artillería pesada sea un thriller en clave country-noir como Cop Car, película muy eficaz pero hecha prácticamente con lo mínimo: dos niños, un coche (de policía) y un magnífico Kevin Bacon como sheriff corrupto sediento de sangre y cocaína.

“El punto de partida fue un sueño que tuve cuando tenía tan sólo siete años: mi mejor amigo y yo tomábamos posesión del coche de mi madre y nos escapábamos. Mi amigo conducía, cada vez más rápido y nos cruzábamos con amigos y vecinos que nos veían, pero no hacían nada para detenernos. A la hora de escribir el guion, me planteé qué hubiese pasado si, en ese sueño, en lugar del coche de mi madre hubiésemos robado un coche de policía. Y qué pasaría si ese policía no fuese especialmente modélico”, señala Watts.

En Cop Car, rodada en su Colorado natal, el sueño infantil del director deriva en pesadilla, con ecos tanto de Malas tierras como de la literatura de Jim Thompson: “También volví a ver los wésterns de Sergio Leone para estudiar hasta dónde se puede estirar el suspense en un simple tiroteo. Fue precisamente la simplicidad del proyecto lo que atrajo a Kevin Bacon. Le encantó que no se explicara nada sobre el pasado de su personaje”.