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Apto para menores

El Festival de Cine Europeo de Sevilla convierte en programadores a los adolescentes

El Certamen enseña a los estudiantes a elegir, promocionar y presentar una película

Estudiantes de Sevilla, en una proyección del Festival de Cine Europeo. Ampliar foto
Estudiantes de Sevilla, en una proyección del Festival de Cine Europeo.

“Ahora ya no puedo ver una película tranquilo”. Este comentario de un adolescente resume el objetivo de una experiencia única en los certámenes cinematográficos internacionales. El Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF, siglas en inglés), a iniciativa de su director José Luis Cienfuegos y el cineasta Jonás Trueba, permitirá a adolescentes de entre 12 y 18 años programar, promocionar, presentar y debatir con el director que elijan y el público una de las cintas del encuentro internacional. El objetivo: alfabetizar a los jóvenes, enseñarles a mirar, a ser críticos, a incorporar este arte a sus vidas.

Los nuevos espectadores han sido siempre una meta fundamental de Cienfuegos. El pasado año, casi 15.000 estudiantes pasaron por las pantallas del SEFF. Pero este inquieto cineasta ha querido dar un paso más y hacer que este año, ese colectivo sienta que el certamen es también suyo, no solo como espectadores sino como programadores.

“Un festival no es un contenedor de películas. Entre las secciones pasan cosas, dialogan. Es un punto de encuentro para el debate y la reflexión”, explica el director del certamen a los profesores de los centros que participarán en el proyecto.

“Esta iniciativa les permite considerar que el espacio cultural del cine les pertenece”, añade Nuria Aidelman, de la asociación A Bao A Qu (Cine en curso), que colabora con el plan de programadores y lleva más de 10 años incorporando el séptimo arte a las aulas en Europa, Argentina y Chile en colaboración con otras entidades.

Para esta primera experiencia se han seleccionado tres centros de distintas zonas de Sevilla: uno de la ciudad, otro de una localidad del área metropolitana y uno más de una de las zonas más desfavorecidas.

“Yo uso el cine en mis clases porque doy Lengua”, afirma Manuel Ruiz en la primera reunión con docentes para preparar el proyecto. Lo dice como si la explicación fuera evidente y se limita a añadir que es un lenguaje muy cercano para los estudiantes. Su compañera María Ángeles imparte Ciencias y motiva a los jóvenes a hacer documentales, otro de los objetivos del programa: la utilización de la imagen como recurso didáctico. Belén Rodríguez apunta la principal limitación: “Los alumnos no conocen el cine europeo y no tienen espíritu crítico”.

Aidelman asiente ante los profesores, a quienes considera los “aliados perfectos”. Las condiciones previas de los adolescentes ante una pantalla responden a los hábitos normales de los espectadores, marcados por los tópicos y el márketing. “Pero cuando les expones a otras cosas, son más permeables, se sienten interpelados y que les concierne. Les gusta el cine que habla de cuestiones vitales, las películas que te hacen pensar”, comenta.

José Luis Cienfuegos y Nuria Aidelman, durante una sesión de preparación de los profesores de los nuevos programadores del SEFF. ampliar foto
José Luis Cienfuegos y Nuria Aidelman, durante una sesión de preparación de los profesores de los nuevos programadores del SEFF.

El programa de preparación para ser programadores les enseña el lenguaje cinematográfico, a ver más allá de la acción, los planos, las luces, las secuencias y todos aquellos aspectos de la creación de una película que les lleva a no mirarla nunca más como una narración superficial, a poner todos los sentidos sobre la pantalla y ser capaces de valorar la creación por algunos de sus aspectos singulares. “Rompemos la tendencia a buscar películas perfectas”, resume Cienfuegos

El Festival de Cine Europeo de Sevilla se celebrará del 6 al 14 de noviembre, pero con experiencias como esta busca extenderse más allá de la semana de proyecciones y crear vínculos entre los jóvenes y el cine de autor, proporcionarle herramientas para ser espectadores activos y sensibles.

El plan de programación complementa el ya vigente de Europa Júnior, dirigido a propiciar la asistencia de los jóvenes al festival, con el público habitual y durante su tiempo de ocio. De este modo, el cine y la experiencia del festival pasan a formar parte de su vida fuera del marco escolar, como opción personal motivada por el deseo e interés. Los profesores que acompañan la actividad reciben formación previa sobre cómo articular diversos trabajos asociados al visionado de las películas.