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DÉJAME PENSAR

Primero la moral

“Primero viene la comida y después la moral”, escribió Bertolt Brecht en alguna ocasión, pero es posible que el autor de La ópera de cuatro cuartos (Alianza) estuviese equivocado: un hilo delgado pero inevitablemente visible se extiende entre aquello que comemos y nuestras concepciones de lo correcto y lo inapropiado.

Unas semanas atrás, por ejemplo, casi cinco millones de personas firmaron una petición en la plataforma Change.org para detener un festival de ingesta de carne de perro en la ciudad china de Yulin; el festival no fue suspendido, pero el poder de convocatoria de la petición puso de manifiesto que la confrontación entre diferentes concepciones morales de lo que es legítimo comer es cada vez más frecuente en un mundo globalizado, así como que el interés por las implicaciones de lo que comemos no deja de crecer.

A ese interés están dedicados varios libros recientes como ¿Quién decide lo que comemos? Cómo el negocio de la alimentación perjudica la salud, la economía y el medio ambiente, de Felicity Lawrence (Urano) y Comer animales, de Jonathan Safran Foer (Seix Barral). Durante dos años, Safran Foer visitó granjas y mataderos para evaluar de qué forma es producida la carne que consumimos. “Para mí la cuestión no es tanto que se deje de comer carne radicalmente, sino que haya una conciencia pública de cómo opera la industria cárnica. Lo que hacemos es atroz”, afirmó a este periódico.

Al parecer, Juan Pablo Meneses no piensa lo mismo. El excepcional periodista chileno radicado durante tiempo en Argentina decidió investigar en la relación de los habitantes de ese país con la carne; como su tesis era que nos alimentamos de animales porque no tenemos que matarlos nosotros mismos se compró una vaca, La Negra, a la que crió, con la que se encariñó y a la que acompañó al matadero. La vida de una vaca (Seix Barral) ofrece un final distinto que el de Comer animales, pero ambos libros recuerdan que lo que comemos es principalmente el resultado de una elección moral. Ambos libros invitan a que esa elección sea consciente y (en lo posible) responsable.