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Tarifa plana o músico a la carta para impulsar los conciertos

Ante la crisis y el daño del IVA cultural, jóvenes emprendedores crean proyectos que apuestan por atraer el público a las salas

Jaime Castañosa y Miguel Zafra han fundado una empresa que vende una tarifa plana de conciertos. Ampliar foto
Jaime Castañosa y Miguel Zafra han fundado una empresa que vende una tarifa plana de conciertos.

El pasado 25 de junio Miguel Bosé presentó su último disco en Las Ventas y entre el público se encontraban asistentes que habían conseguido su entrada por menos de un euro. Lo mismo sucedió en el de The Horros en La Riviera el 19 y con el músico experimental El meister en el Ocho y Medio club el día anterior. La culpa de que pudieran acudir a esos espectáculos a un precio tirado la tienen dos jóvenes emprendedores y amantes de la música: Jaime Castañosa y Miguel Zafra. Su start-up Fanonfire ha creado una tarifa plana de conciertos en Madrid que permite ir hasta a 30 espectáculos al mes por 25 euros. Es una de las diversas iniciativas surgidas en un sector, el de la música en vivo, cuya facturación creció en 2014 un 9,76% (173,6 millones de euros) tras cuatro años de desplome, según datos de la Asociación de Promotores Musicales (APM), la mayoritaria con 41 empresas. Este y otros proyectos apuestan por atraer asistentes a las salas y romper las barreras entre artista y fan.

Fanonfire ha creado una tarifa plana de conciertos que permite ir hasta a 30 espectáculos al mes por 25 euros

“Con este sistema garantizas a la sala un porcentaje de público, facilitas que la gente pueda ir a ver a grupos que están empezando y que entran en el circuito y, si estás atento, podrás ir a un gran concierto sin pagar más”. Así de fácil explica Castañosa la fórmula mágica que importaron desde Estados Unidos, donde su compañero la observó por primera vez. El sistema es simple: uno adquiere el fan pass, cada mañana Fanonfire publica los conciertos programados para los próximos tres días y se abre un plazo de seis horas para inscribirse. Los primeros en apuntarse tienen su entrada asegurada. Solo es posible inscribirse a un espectáculo cada día. Por ahora solo se ha puesto en marcha en Madrid aunque pronto lo hará en Barcelona. El mes de junio sirvió como prueba y los pases se agotaron. “Es un modo de hacer accesible la música en directo a todo el mundo. Es perfecto si conoces un par de canciones de un músico pero no estás del todo convencido de pagar una entrada por verle. Muchas veces ocurre que alguien te engancha después de un directo”, explica Zafra.

El directo, desde el inicio de la crisis

La música en vivo alcanzó sus cuotas más altas en 2008. Con la crisis, las cifras cayeron. En 2014 creció la facturación, así que es de esperar que el resto de marcadores siga ese camino, por ahora, la APM dispone de estos datos hasta 2013:

  • Número de espectadores: De los 33 millones que acudieron a un directo en 2008, en 2013 bajó hasta los 23, unos niveles de principios de siglo.
  • Programación de conciertos: En 2008 se celebraron 138.000 conciertos, en 2013, 103.000. En 2001 eran 72.000.

El miedo de no completar el aforo por parte de promotores y salas ha sido otro de los frenos en los últimos años. Según los últimos datos de la APM el número de conciertos descendió de 116.373 en 2012 a 103.111 en 2013, coincidiendo con el primer año de aumento del IVA cultural. Shows on demand pretende asegurar el lleno total a los locales y su método es que sean los propios espectadores los que elijan a qué músicos quieren ver. Todo ello a través de una plataforma web. “Somos facilitadores”, explica José Olivares, “un usuario solicita una determinada actuación y depende del número de votos conseguido, la aceptamos y empezamos a preparar el concierto”. Jorge Drexler, El Pescao y The Horrors han sido sus tres primeros artistas. “Reduce la incertidumbre para el promotor, porque más o menos ya cuenta con cierta asistencia, no tiene que jugar a adivinar si en ese momento esa actuación es lo que le apetece a la gente ni si va a tener que gastar más o menos en promoción”, apunta Olivares.

El proyecto de Jorge Híjar y Jordi Teixidó, Big Thing Music, busca llegar al público objetivo de cada banda a través de una atención personalizada. Nacieron a principios de este año y han firmado contrato con dos grupos. “En nuestra trayectoria previa nos encontrábamos con que la carrera de cualquier banda se desarrolla de una forma estandarizada. Pero lo cierto es que no puedes tratar igual a todos los grupos porque cada uno tiene su estilo y objetivos”, señala Híjar. Su agencia y promotora se centra en apoyar a bandas que empiezan y que no suelen contar con muchos recursos para gestionar su carrera. “Creemos que la época en la que las bandas eran un misterio ha pasado a la historia, la gente reclama cercanía, conocer qué hay detrás del músico”.

Shows on demand permite que espectadores elijan a qué músicos quieren ver

Internet es otro de los cauces para dar un respiro a la música en vivo y desde hace años permite a los cantantes llegar a más personas a coste 0. Un público potencial para sus actuaciones en vivo. Noise Off es una plataforma de conciertos online. Surgió en 2011 y ha crecido tanto que ahora emite 80 al mes. En cuatro años han publicado 3.000 acústicos, 2000 de ellos acompañados por una entrevista en profundidad al artista. Su web proporciona la tecnología para que el músico emita a una audiencia potencial de 118.000 gracias al patrocinio de Orange. Su fundador, Mauro Alonso, un abogado reconvertido a empresario define el proyecto como un espacio de promoción artística gratuita: “Antes existía una brecha enorme entre los artistas con una casa discográfica detrás y los que no. Nosotros ocupamos ese hueco y damos a todos las mismas oportunidades”. En su mente se perfilan en un futuro nuevos proyectos con música alternativa y eventos especiales en salas. Toda iniciativa es bien recibida por parte del sector. Objetivo: colgar el cartel de entradas agotadas.

Fe de errores

El segundo concierto de Shows on demand fue El Pescao y no Leiva, como aparecía publicado anteriormente.