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Félix de Azúa entra en la Academia tras imponerse a Armas Marcelo

El narrador, poeta y catedrático de estética, elegido con 19 votos, ocupará el sillón H

El nuevo academico Féliz de Azúa.
El nuevo academico Féliz de Azúa. EL PAÍS

El narrador, poeta, ensayista, traductor y catedrático de Estética Félix de Azúa ha sido elegido nuevo académico de la Real Academia Española. Ocupará el sillón H mayúscula, vacante tras la muerte de Martín de Riquer. El otro candidato era el autor canario Juan Jesús Armas Marcelo.

El nuevo académico fue elegido en la tercera votación con 19 votos de los 34 académicos que participaron en la elección de la RAE (sobre un total de 41 académicos con derecho a voto). Armas Marcelo obtuvo cuatro votos. Hubo once en blanco. La candidatura de Félix de Azúa (Barcelona, 1944), columnista de EL PAÍS, fue presentada por los académicos Carmen Iglesias, Javier Marías y Santiago Muñoz Machado. La de Armas Marcelo, por Mario Vargas Llosa, Luis María Anson y Álvaro Pombo. Se trata de la segunda candidatura de Azúa, la primera fue en 2008 para cubrir la vacante de Fernando Fernán Gómez, pero entonces resultó elegido el cineasta José Luis Borau.

Uno de los principales intereses de Azúa sobre el idioma “es la enorme transformación que vive el idioma debido a la fuerza de los medios de comunicación”. Un tema, afirma, que "habrá que estudiar para detectar cuáles son las prácticas más sanas y las más corruptas en cuanto al manejo del idioma teniendo en cuenta su gran influencia lingüística, que ya es superior a la del cine y los libros”.

A la RAE entra un ciudadano muy crítico con la realidad de España y el mundo. Considera que en general “el manejo popular y habitual del idioma en España es pobrísimo. Es algo en lo que coindicen muchos expertos. Muchas veces habla mejor un campesino de Perú que un universitario nuestro”. En abril, el escritor dijo que uno de sus mayores pecados en España es la mala educación, lo cual lo lleva a pensar que “está por demostrar si pertenecemos a Europa”.

Este deterioro, añade Azúa, se debe, en general, a que “en este país la cultura no interesa prácticamente a nadie, especialmente a las élites políticas”. Vería con muy buenos ojos una mejora del sistema de enseñanza más fuerte, riguroso y honrado, pero duda que tenga un verdadero interés político.

Una de las grandes diferencias entre la enseñanza de España y la de países como Francia, Alemania o Italia, cuenta el académico, es que en la española los alumnos no hablan. Por eso, considera que “sería importantísimo empezar a poner exámenes orales y ejercicios de exposición en clase con el fin de que los alumnos defienda sus ideas y así puedan enriquecer su léxico y mejorar el manejo del idioma en general”.

Félix de Azúa vive en Madrid desde hace cuatro años en lo que considera un exilio de Barcelona por la deriva nacionalista del gobierno catalán. “Me pareció inmoral quedarme allí con una hija pequeña”, dijo el escritor en una entrevista a este diario en abril por su novela Génesis (Literatura Random House). Es la tercera parte de su autobiografía ficticia que pasa a ser el origen de un proyecto literario en marcha cuya voz busca aunar la historia de los testigos de su tiempo, ser una voz colectiva en la que los ciudadanos se reconozcan.

El nuevo académico es doctor en Filosofía y catedrático de Estética. Su primer poemario data de 1968. En 1970, Josep María Castellet lo incluyó en el famoso libro Nueve novísimos poetas españoles. Su obra poética está reunida en el volumen Última sangre. Entre sus novelas destacan Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura o Historia de un idiota contada por él mismo. Entre sus títulos de ensayo figuran La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, o Esplendor y nada.

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