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Will Hope: “En Spotify nuestro objetivo ahora es la expansión”

El director general de relaciones de Spotify con las discográficas dice que la compañía pretende potenciar la publicidad y las suscripciones

Primavera Sound 2015
Will Hope, director general de relaciones de Spotify con las discográficas.

Lo cuenta con media sonrisa en la cara. Antes de fichar por Spotify, Will Hope (Londres, 1983) había pasado por las discográficas Warner, en Madrid, y Universal, en Londres. Debido a su edad, un joven perteneciente a “la era después de Napster”, trabajaba en el departamento de desarrollo digital de los catálogos musicales de ambos sellos. En aquellas oficinas en las que todavía cuelgan discos de vinilo y CD sobre las paredes, se empezó a oír la palabra Spotify, que cada día sonaba con más fuerza en reuniones comerciales. “Había mucha división y nervios. Existían los que estábamos entusiasmados con la música en streamingy los que se oponían radicalmente”, explica en un más que fluido español. “Yo era del primer grupo hasta el punto de que fiché por el otro bando. Me parecía un paso muy interesante profesionalmente”, apunta.

Eso fue en 2010, cuando Spotify se expandió sin miramientos a nivel mundial. Entre los líderes de este crecimiento, estaba Hope, que se convirtió en director general de relaciones con las discográficas en Spotify para toda Europa, Australia y Nueva Zelanda. Pasó a hacer lo contrario de lo que hacía: explicar y no escuchar. “Parte de mi trabajo ha sido exponer con argumentos cómo añadimos valor a la industria musical”, señala. Esto es, según sus palabras, decirles a los sellos cómo la escucha sin descarga en Internet es viable para promocionar sus contenidos, tanto novedades como archivos antiguos, y luchar contra la piratería, que dio un trágico vuelco al panorama discográfico con las nuevas tecnologías. “Dos son las labores fundamentales de mi trabajo en Spotify: cuidar todo el contenido de los sellos en nuestro servicio y servirles de plataforma para promocionar su música”, dice.

Hope ha sido invitado por la organización del Primavera Sound a participar en sus jornadas de conferencias en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). Su ponencia ha tratado sobre el futuro de la industria musical. Ya en la calle, se esfuerza en explicar el gran problema de Spotify: no es una compañía rentable. Según los últimos datos disponibles, la plataforma digital ha registrado pérdidas netas de 57 millones de euros. “Esto se debe a que estamos en un período de crecimiento constante. Nuestro objetivo ahora es la expansión y en eso estamos invirtiendo. Estamos consolidándonos en nuevos mercados y países”, argumenta, poniendo como ejemplo la encrucijada del periodismo en el mundo digital que cree imprescindible pero está buscando su sitio. “Ahora nuestro objetivo es liderar este tipo de cambio y potenciar dos fuentes de ingresos que no paran de crecer: la publicidad y las suscripciones”, añade.

Derechos de autor

Con 60 millones de usuarios activos, de los que 15 millones están suscritos al servicio premium, que pagan una cantidad mensual por usar todas sus posibilidades (escucha sin limitaciones, en todos los soportes, con posibilidad de compartirla en redes sociales o confeccionar listas de reproducción…), Spotify no para de aumentar sus ingresos, pero casi el 85% van a costes de ventas: los pagos de derechos de autor a los sellos discográficos, las editoriales y las agencias de distribución.

Sin sus contenidos, la compañía, como el resto de plataformas digitales que ofertan música como YouTube, Napster, Vevo, Deezer y XBox Music, no existiría. “Por eso es tan importante que nos entendamos”, afirma, pero defiende también el papel que juegan las plataformas de streaming en este período incierto “en el que todo va demasiado rápido”. Un período en el que, según las últimas estadísticas de la compañía, un 42% de sus usuarios entran desde sus teléfonos, un 10% desde tabletas y un 45% desde las aplicaciones de escritorio.

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