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The Black Crowes se separan

Rich Robinson anuncia el fin del grupo por sus diferencias con su hermano Chris después de casi 25 años de éxito en los escenarios

Chris Robinson, a la izquierda, y Rich Robinson en un concierto en 2006.
Chris Robinson, a la izquierda, y Rich Robinson en un concierto en 2006. AFP

Después de más de dos décadas sobre los escenarios y de aportar su electrizante visión de rock sureño, The Black Crowes se separan. Considerados como uno de los mejores grupos del rock estadounidense del último cuarto de siglo, la banda, capitaneada por los hermanos Robinson, ha llegado a su fin por las diferencias insalvables de Rich Robinson con su hermano Chris. “Tras haber tenido el privilegio de escribir y hacer la música de The Black Crowes en los últimos 24 años, es una gran decepción que me encuentre en la posición de decir que la banda se ha acabado”, ha anunciado Rich Robinson en un comunicado, aunque la web de la banda no recoge ninguna información.

Según el mismo texto, al menor de los Robinson le pareció “inaceptable” el ultimátum que su hermano, que no se ha pronunciado al respecto, le lanzó después de discutir sobre el papel de cada uno en el grupo. El enfrentamiento no sólo ha venido por la lucha de poder entre ambos sino también por la posición en la que iba a quedar el batería Steve Gorman.

“Quiero a mi hermano y respeto su talento, pero su demanda actual es que renuncie a mi parte de la banda y que nuestro batería durante 28 años y socio original, Steve Gorman, renuncie al 100% de su cuota, reduciéndolo a un empleado asalariado. Y no puedo aceptarlo”, asegura Rich, que se muestra “orgulloso de todo lo conseguido” en este tiempo y agradece “el apoyo y el cariño” de sus seguidores.

Con más de 30 millones de álbumes vendidos desde que en 1990 publicaron el sorprendente Shake your money maker, los Black Crowes han tenido varios cambios en su formación e incluso algún conato de separación pero, esta vez, según se concluye de las palabras del pequeño de los Robinson, la tensa cuerda que unía a Rich y Chris, líderes del grupo, se ha roto.

En todos estos años, ambos se han tomado algunos largos descansos. Se metieron en otros proyectos o publicaron trabajos por su cuenta que dejaban ver otras aristas de sus sonidos de raíz norteamericana. De esta manera, tras finalizar una larga gira, Rich, apegado más al folk, sacó el año pasado el interesante The ceaseless sight mientras que Chris, que también se ha ganado el pan como productor, publicó Phosphorescent harvest con su proyecto Chris Robinson Brotherhood, que cuenta entre otros con el guitarrista Neal Casal. En este tiempo, también Steve Gorman, que ha puesto sus baquetas al servicio de Warren Zevon o Bob Dylan entre otros, se fue del grupo en 2002 y se unió a los Stereophonics, pero regresó en 2005.

El fin de The Black Crowes supone el adiós a uno de los grupos más queridos por los aficionados al rock’n’roll norteamericano. Salidos de la profunda Georgia, la tierra de Otis Redding, la banda cautivó a principios de los noventa con su vigorosa propuesta de rock sureño, lleno de ramalazos blues y un contagioso aire gamberro, mostrándose como sólida alternativa ante el terremoto del grunge y la efectiva respuesta británica del brit-pop. De alguna manera, por la autopista de los nuevos y rompedores iconos musicales, iban a toda velocidad Nirvana y Oasis, pero en un tercer carril también estaban The Black Crowes que, desde el primer día, hicieron gala de un directo arrollador.

En 1992, alcanzaron el número uno con el potente The Southern Harmony and Musical Companion, aunque ya habían dado que hablar con su revisión enérgica del clásico soul de Otis Redding, Hard to handle. Con Chris como vocalista, al más puro estilo Rod Stewart, y Rich como guitarrista, influido notablemente por Keith Richards, su estilo era una mezcla sobresaliente de Lynyrd Skynyrd y Faces, siempre con el faro de The Rolling Stones iluminando su trabajo. En esa línea, con mejores y peores resultados, se mantuvieron hasta su último disco de estudio, Croweology, editado en 2010. En España, triunfaron en la primera jornada del Azkena Rock Festival, en 2013. Por el brío y la actitud de The Black Crowes, que se han hecho especialistas en ir y venir como grupo, el rock norteamericano puede que ya definitivamente haya perdido una referencia de envergadura.