CRÍTICA | WILDMED, EL ÚLTIMO BOSQUE MEDITERRÁNEO
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La caza visual

Documental de naturaleza ambientado en Sierra Morena, filmado durante más de tres años en tierras jiennenses

Un fotograma de 'Wildmed, el último bosque mediterráneo'.
Un fotograma de 'Wildmed, el último bosque mediterráneo'.

La clave está en el sigilo, en la cautela: la de los animales, comiéndose los unos a los otros, en una jauría terrenal tan sencilla como apasionante; y la de los autores de Wildmed, el último bosque mediterráneo, documental de naturaleza ambientado en Sierra Morena, filmado durante más de tres años en tierras jiennenses con diez cámaras de distintas tipologías (alta definición, microcámaras, de alta velocidad...).

Con paciencia, rigor y sentido del espectáculo. Todos son depredadores, los de dentro de la película (mochuelos cazando ratones, águilas imperiales y linces alimentándose de conejos), y los de fuera, que han logrado que National Geographic adquiera sus derechos de exhibición en Europa. Eso sí, ya con el material filmado, a Arturo Menor y sus ayudantes quizá les ha faltado otorgarle una estructura más clara, un sentido unitario que, de algún modo, englobara las apasionantes imágenes y el buen trabajo de montaje, hasta conformar un castillo narrativo más cerrado, que no se vea únicamente como una sucesión de impactos visuales guiados por una voz en off más grandilocuente que cálida.

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