CRÍTICA | Drácula, la leyenda jamás contada
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Vampiros en Invernalia

Shore convierte al protagonista en una especie de superhéroe que gana batallas por sí solo

Luke Evans, protagonista de esta versión de la leyenda de Drácula.
Luke Evans, protagonista de esta versión de la leyenda de Drácula.

Hay películas que parecen venir con el sello de marca de la reunión donde se gestó, aquella en la que entre los trajes último modelo se había colado un cinéfilo que había visto el Drácula de Coppola. “¿Y por qué no unimos aquel prólogo, en el que se contaba la leyenda de Vlad, el Empalador, en lucha contra el Imperio Otomano, con el auge del medievalismo mágico de Juego de tronos?”, debió de decir. Y aquí tenemos Drácula, la leyenda jamás contada. De hecho, homenaje o copia, para las primeras explicaciones en off de la historia ni siquiera se han molestado en cambiar el estilo de sombras chinescas con el predominio del rojo sangre que ya instaló Coppola. A partir de ahí, en tono de aventura violenta, de acción con anabolizantes más que de terror clásico, Shore convierte al protagonista en una especie de superhéroe que gana batallas por sí solo.

DRÁCULA, LA LEYENDA JAMÁS CONTADA

Dirección: Gary Shore.

Intérpretes: Luke Evans, Sarah Gadon, Dominic Cooper.

Género: aventuras. EE UU, 2013.

Duración: 101 minutos.

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