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las colecciones de el país

El talento de una generación

EL PAÍS comienza el próximo sábado con ‘Truman Capote’ un repaso en DVD a la carrera del actor Philip Seymour Hoffman, fallecido el pasado febrero

El actor neoyorquino Philip Seymour Hoffman.
El actor neoyorquino Philip Seymour Hoffman.

“Soy un perfeccionista, un problema si eres actor. Cada entrada en escena es la primera vez. Yo no repito tomas, sino que vuelvo a hacerlas. Son conceptos diferentes”. Así trabajaba Philip Seymour Hoffman, el más grande actor de su generación, un mito que falleció el pasado mes de febrero a los 46 años víctima de una sobredosis de heroína. No era el más guapo, ni el más alto, ni el más cachas, ni el más gracioso, pero era, sencillamente, el mejor.

Hagamos un repaso. Pensemos en el periodista de Casi famosos, el técnico de sonido homosexual en rodajes porno de Boogie nights, en el cura lascivo de Cold mountain, en el amigo de La última noche, el enfermero de Magnolia, en su Truman Capote (con este papel ganó su único Oscar), en el villano de Misión: Imposible III, en el oficial de la CIA de La guerra de Charlie Wilson, en el ambiguo padre Flynn de La duda, en el entrenador de béisbol ajado de Moneyball, en el cínico asesor político de Los idus de marzo, en el músico de El último concierto, en sus secundarios en El gran Lebowski, State and main y Happiness, o en el hipnótico creador de una secta en The master. ¿Qué tienen en común? Solo que los creó Hoffman, porque incluso físicamente hay grandes variaciones. Sin él no parecen tener sentido. Son personajes que decrecen interpretados por otros. Y eso que Hoffman no creía en la competencia: “Los actores no competimos. Si caes en ese pique tu interpretación será nefasta. Es imposible un buen trabajo sin el apoyo de tus compañeros. Hay quien dice que actuar es como hacer el amor. Tampoco estoy de acuerdo. Es demasiado simplista pensar que actuar es lo mismo que seducir”.

A este genio, que nos ha dejado huérfanos a muchos aficionados al cine, dedica EL PAÍS una colección especial de DVD. La primera entrega, el próximo sábado, será Truman Capote, que dirigió un íntimo amigo de Hoffman, Benneth Miller: juntos fundaron en la Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York la compañía teatral Bullstoi Ensemble.

Esta primera entrega será gratuita, y las siguientes llegarán cada sábado a 1 euro. La filmografía seleccionada del actor para esta colección es un repaso fascinante al cine de finales del siglo XX e inicios del XXI: La guerra de Charlie Wilson, El dragón rojo, Antes que el diablo sepa que has muerto —monumental thriller, la última obra maestra de Sidney Lumet—, Y entonces llegó ella (porque Hoffman también estaba dotado para la comedia), El talento de Mr. Ripley, Casi famosos, Esencia de mujer —la primera vez que el público reparó en él—, Radio encubierta, Cold mountain, La familia Savages, Con amor, Liza —filme independiente rodado con 900.000 euros, escrito por su hermano Gordy y dirigido por su amigo Todd Louiso, en el que encarnó a uno de sus pocos personajes protagonistas—, La duda y Twister.

En una entrevista aseguraba: “¿La gente? A veces me identifican con mis personajes, pero no saben quién soy”. Cierto, pocos conocían a Hoffman, pero para muchos solo con saber que él aparecía en una película ya merecía acercarse a la sala, pagar una entrada y disfrutar de la proyección. Era Philip Seymour Hoffman, el actor.