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Director y aventurero

Pocos realizadores pueden presumir de una filmografía como la de John Huston, llena de películas vitalistas

Si hay un director de cine al que se asocia con la aventura, es, sin duda, John Huston. Pocos realizadores pueden presumir de una filmografía como la suya, llena de películas vitalistas, en las que los personajes parecen exprimir su existencia hasta las últimas consecuencias, disfrutando del peligro, desafiando riesgos y derrotando adversidades. Y es que el propio John Huston era también así, el protagonista de una vida intensa y agitada que podría dar pie, por sí sola, a cientos de argumentos.

De joven trabajó de reportero, pero no cuajó como periodista. Se dedicó luego a la pintura y al boxeo, escribió algún relato corto, se alistó en el ejército mejicano y vivió como un bohemio en París. Fue su padre, el actor Walter Huston, quien le abrió las puertas de los estudios de cine. Su carrera como director comenzó con lo que ya está considerado todo un clásico del cine negro: El halcón maltés. “Pesa mucho, ¿de qué es?”, le preguntaban al detective Sam Spade al final de la película. “Del material con que se forjan los sueños”, respondía este. La película fue un gran éxito y a partir de ahí Huston se dedicó a transformar sus sueños en películas de tal manera que su cine acabó pareciéndose a su propia vida.

Y así fueron surgieron títulos como El tesoro de Sierra Madre, La jungla de asfalto, La reina de África, Moby Dick, Vidas rebeldes, El hombre que pudo reinar y muchas más. ¡Hasta se atrevió nada menos que a rodar una película sobre la Biblia! Algunas son obras maestras del cine, otras, en cambio, son filmes descabellados, mediocres o simplemente malos, pero Huston parecía disfrutar rodando todos y cada uno de ellos.

Su cine está lleno de personajes fracasados, héroes tiernos e infelices, perdedores que sin embargo, como los dos soldados que interpretan Sean Connery y Michael Caine en El hombre que pudo reinar, saborean en algún momento la gloria.

Sus métodos en el plató eran también legendarios. En el rodaje de La noche de la iguana los productores le advirtieron de que iba a tener muchos problemas si quería mantener a raya a los actores de la película: Richard Burton, Deborah Kerr y Ava Gardner. Él los reunió a todos y les dijo: “Mirad, os he traído un regalo a cada uno. Es una pistola y dentro hay unas balas doradas en las que están escritos los nombres de los demás. Si las necesitáis durante el rodaje, utilizadlas y así me evitáis a mí problemas".

Con ochenta años John Huston dirigió su última gran película. Sentado en una silla de ruedas y respirando gracias a una bombona de oxígeno, vivió una aventura más, quizá la más intensa de todas las de su vida: aceptar su propia muerte. El resultado es Dublineses uno de los filmes más poéticos y emocionantes que ha dado el cine.

“¿Qué harías y qué no harías si volvieras a empezar de nuevo?”, le preguntó en una ocasión su hijo Tony. “Pasaría más tiempo con mis hijos; ganaría el dinero antes de gastármelo; aprendería los placeres del vino en lugar de los de las bebidas fuertes; no fumaría cuando tuviera pulmonía y no me casaría por quinta vez”, respondió el director. Murió el 28 de agosto de 1987. “He vivido muchas vidas”, escribió en sus memorias. Unas vidas que los espectadores agradecidos seguimos disfrutando cada vez que vemos alguna de sus grandes obras maestras.

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