Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El músico que creía en los jóvenes

Italia recuerda al "revolucionario” y "extraordinario" Claudio Abbado, un director de orquesta comprometido

Abbado en una imagen de 2010 en Milán (Italia).
Abbado en una imagen de 2010 en Milán (Italia). Getty Images

Entre la conmoción por su muerte y los adioses altisonantes, se cuela, inmortal, el recuerdo de su sonrisa. Los medios italianos han dejado por un rato –solo por un rato—los embrollos de la política para dedicar la primera plana al fallecimiento, a los 80 años, en Bolonia, del director de orquesta Claudio Abbado. Unos y otros han tirado de palabras a la altura del músico nacido en Milán en 1933, “revolucionario”, “extraordinario”, pero tal vez el que más se ha acercado a su figura en la fotografía espontánea de la pérdida ha sido el que ha titulado: “Adiós al maestro de la música que creía en los jóvenes”.

El título de La Stampa va acompañado de una fotografía en la que se ve al director en medio de un concierto, la batuta en la mano derecha, y ese gesto, tan suyo, de puro disfrute. Además de los pésames de urgencia a través de las redes sociales de políticos y autoridades –la figura política del día, Matteo Renzi, destaca su “extraordinaria grandeza”, y la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, recuerda que su reciente nombramiento como senador vitalicio “premió justamente una vida en la que el arte fue de la mano con sus responsabilidades civiles”--, los medios italianos cuelgan en sus ediciones digitales sus últimas entrevistas. Hay una en la web de La Repubblicaun vídeo delicioso de 17 minutos—en el que Abbado muestra su pasión por transmitir y compartir la música con los jóvenes.

Junto al vídeo, unas declaraciones en las que Abbado –“un extraordinario músico y un hombre valiente”, según la viceministra italiana de Cultura, Ilaria Borletti—alaba el trabajo hecho en Venezuela por su colega Antonio Guarnieri. “Mi estancia en Venezuela”, explicó Claudio Abbado en una entrevista, “donde la música tiene una importancia social enorme, y donde han nacido cientos de orquestas juveniles, me ha vuelto a confirmar que la música sirve de verdad para salvar a los muchachos de la criminalidad, de la prostitución y de la droga. Yo he visto cómo haciendo música juntos se encuentran a sí mismos”.

También Abbado –“en joven se convierte uno”— quiso compaginar siempre su grandísima maestría con una compromiso social que nunca escondió. En una entrevista de 2008 que recuerda ahora el diario Corriere della Sera, la periodista le pregunta qué haría falta para que volviese a La Scala de Milán? El maestro respondió: “Un caché fuera de lo común. 90.000 árboles plantados en Milán. Un pago en naturaleza. Si es así, estoy dispuesto a volver. A Milán, a la Scala”. Aquel trato tan ventajoso para el arte y la naturaleza no se hizo, pero el actual alcalde de la ciudad, Giuliano Pisapia, ya ha anunciado que la Scala, de la que Abbado fue director musical desde 1968 a 1986, organizará un concierto “para honrar la memoria de uno de los mejores directores de orquesta del mundo en aquella que ha sido su verdadera casa”.

Más información