Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OBITUARIO

Run Run Shaw, mecenas del cine en Hong Kong

El productor internacionalizó las películas de artes marciales, pero nunca pudo contratar a Bruce Lee para sus películas

Run Run Shaw, en 2010.
Run Run Shaw, en 2010. REUTERS

Es difícil entender el cine de artes marciales sin reparar en una de sus figuras clave, el productor Run Run Shaw. El magnate del entretenimiento hongkonés y filántropo popularizó las películas donde los protagonistas exhibían sus dotes en el kung-fu y convertían sus extremidades en peligrosas armas de matar. El género traspasó fronteras y alcanzó altas cotas de popularidad en los años sesenta y setenta. Shaw falleció el pasado martes en su casa de Hong Kong a la edad de 106 años.

Su estudio de cine, Shaw Brothers, produjo más de 1.000 películas durante más de cinco décadas, desde musicales y comedias románticas hasta cintas de acción. Con producciones como el filme de kung-fu El espadachín manco o el musical El Reino y la Belleza, su estudio llegó en su día a contar con más de la mitad de los ingresos de las taquillas asiáticas. Pero Shaw nunca pudo atraer a la estrella más rutilante del género: Bruce Lee. El productor no consiguió que el actor chino-estadounidense firmase para protagonizar una película en su compañía, ya que este prefirió unirse a Golden Harvest, la competencia.

Shaw también invirtió en algunas películas del oeste y co-produjo Blade Runner, en donde el director Ridley Scott mostró una visión futurista con toques asiáticos. Su legado está patente en obras de grandes cineastas contemporáneos como Quentin Tarantino o Ang Lee.

Nacido en Noviembre de 1907 en Ningbo, en la provincia costera del este de China, Shaw era el sexto de siete hermanos. Se mudó a Shanghái de niño, donde su padre era un próspero comerciante textil. A los 19 años, se unió a sus hermanos Run Je y Run Me en Singapur, donde el primero tenía un estudio de cine mudo. Poco después comenzaron a comprar cines y se expandieron a Malasia. En sus salas proyectaban películas hechas en Shanghái, que por aquel entonces era el centro del mundo cinematográfico chino.

La familia produjo su primera película en 1924, a la vez que empezó a importar películas extranjeras. A mediados de la década de los años treinta, eran dueños de más de 100 salas de cine.

La II Guerra Mundial y la revolución comunista destruyeron la industria cinematográfica de Shanghái. Frustrados con las películas chinas disponibles, la familia trasladó su base de producción a Hong Kong durante la década de los cincuenta y establecieron Shaw Brothers. Durante su apogeo, en los años setenta, llegaron a producir hasta 50 películas al año.

Tras la muerte de su hermano en 1985, Shaw amplió su interés a la televisión, y se convirtió en un magnate de la publicación y el inmueble. A medida que su fortuna fue creciendo, Shaw donó generosas cantidades a hospitales, orfanatos y universidades de Hong Kong, por lo que fue nombrado caballero por la reina británica Isabel II y recibió numerosas menciones públicas de gratitud por parte de las autoridades chinas. Estableció el Premio Shaw en Hong Kong en 2004, que reconoce a científicos de todo el mundo que investigan sobre astronomía, matemáticas y medicina.

Shaw disfrutó del glamour estrafalario del mundo de los medios asiáticos que ayudó a crear. Presidió sus empresas desde un estridente palacio en Hong Kong, donde albergaba su colección de Rolls Royce, y le gustaba ser fotografiado con una camisa negra tradicional haciendo tai-chi.