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David DeMaría: “He llegado a tocar fondo. Con este disco, hay un renacer”

El cantante y compositor jerezano lanza ‘Otras vidas’, su octavo álbum de estudio con el que, afirma, recupera su libertad

El cantante David DeMaría.
El cantante David DeMaría.

David DeMaría sonríe ampliamente cuando se acuerda de su padre bombero y de su infancia en Jerez de la Frontera, del barrio en el que todo lo musical estaba a mano: la academia, la peña flamenca, y, dentro de casa, la familia “melómana” que igual le despertaba el gusto por el cante jondo que por Led Zeppelin. Y sonríe mucho más ya por fin agarrado a su “rubia”, como llama a su guitarra, cuando se inicia la sesión de fotos. Pero la conversación sobre su octavo álbum —que, junto con los dos recopilatorios y las canciones compuestas para artistas como David Bisbal, Malú, Pastora Soler o David Bustamante, construyen una carrera intensa y exitosa desde los 18 años— lleva mucho dolor y bastante ansiedad. Estos se mezclan con la confesión de haber salido de un pozo en el que llegó a dejar de creer en su propia voz y un mea culpa que se refiere a “errores hasta enloquecer” que no volverá a cometer. “He pasado años sobreexpuesto, como un tren que no paraba… de composiciones, a grabaciones y a giras. Me pegué contra la realidad de haber perdido mi autoestima y mi propia confianza, a pesar del público que me apoyaba…”. Su nuevo disco Otras vidas habla precisamente de un “adiós” y de un saludo de bienvenida a la que considera una etapa en su carrera en la que “por fin” coge las riendas y recupera su libertad.

Son 12 temas en el que este cantautor de 37 años que ha vendido cerca de un millón de discos dice haber compuesto “de una manera más cruda” y en los que se desnuda “más que nunca”. “He utilizado la composición para salir de esos momentos en los que se te nubla tu propia alma…”. El guitarrista Gerardo Núñez ha colaborado para reforzar los pilares que DeMaría considera que sujetan su música: el flamenco, el pop-rock y la balada. “Ha creído en mí, sin conveniencias fingidas…”. Fue Cádiz capital la testigo de cómo se iba forjando el nuevo álbum, allí se encerró seis meses, y otros seis en La Latina de Madrid.

El cantante echa la vista atrás para recordar de nuevo a aquel muchacho tímido que a los 18 años se fue a Madrid sin darse cuenta de nada de lo que iba pasando. Y no solo ha sido “sobreexposición”, según su relato, lo que le ha provocado problemas de salud, “la antesala de la depresión que uno debe maquillar cuando está sobre el escenario”. “Le das plenos derechos y poderes a las personas que creen en ti… Después te das cuenta de que te quitan también mucho… Siendo joven vas dando tumbos y te van llevando hasta que con la madurez te das cuenta de podría haber sido de otra manera”. David DeMaría cree que se han aprovechado de la "mina" de su creación, y ha dado también “carpetazo” a eso. “Cuando te das cuenta, es pegarte cabezazos y tratar de estar mucho más atento…”, concluye el cantante, menudo, lleno de nervio y de fibra, y con varios tatuajes, entre ellos, un ancla pequeñita y la palabra “Amor” en su piel que quizá se refiera a lo “enamoradizo” que ha sido pero por lo que cuenta cobra un nuevo significado en estos momentos.

“Toda mi carrera le he dado tanta prioridad a mis discos y música que el amor siempre fue un compañero de viaje al que no tomaba muy en cuenta… Ahora por fin parece que equilibro esos dos aspectos”, asegura. Y lanza un mensaje a sus seguidores: este disco representa un punto y seguido “no algo por contrato” sino el álbum que ha querido hacer “durante años”.