DON LUIS, EL FANTASMA DE GÉNOVA / 30

Mariano, ante la batalla final

Vale, Dolores, vale. ¿Y cómo llevamos lo de los discos duros? Limpios como una patena, presidente…

FERNANDO VICENTE

Compañeros y amigos, os he vuelto a reunir aquí, a punto de empezar este nuevo curso político, para deciros dos cosas. Una, que estamos atravesando unos momentos duros, una etapa difícil en el transcurrir de nuestro gran partido. Y son momentos duros porque estamos atravesando una etapa complicada en el transcurrir de nuestro partido…

—Ya, Mariano, sí…

—Y una segunda, que quería comunicaros que tengo un andar fabuloso, fluido y atlético, como toda España pudo comprobar este fin de semana…

—Fue magnífico, Mariano, que Ana Pastor no perdía oportunidad de hacer la pelota al jefe. Había que ver a esos recios periodistas cómo entonaban, entusiasmados, aquella coplilla de Antonio Machín…

Mira que sabroso camina

así de medio lao

comiéndose un helao

mira que sabroso camina

así, así, así de medio lao…

—… La verdad, Anita, es que quedó muy bien, sí, que luego intentaron preguntar cosas, pero a mí me van a pillar, que si sobresueldos, que si tal y que si cual, así que paseíllo y van que chutan…

—Di que sí, campeón, con chulería, le jaleaba Arenas, muy crecido desde su no declaración ante Ruz…

—…Gracias, Javier, gracias, ¿ya has recuperado toda, toda la memoria?

— Solo de algunas cosas, presidente. De otras, no recuerdo nada, oye, ya ves qué casualidades…

—Eso está bien… pues volviendo al inicio de mi intervención, os he reunido a todos vosotros, amigos y compañeros, como ya os he dicho, para pediros que formemos una solidaria piña frente a tanto enemigo como nos acecha, con ese delincuente que todos conocéis en el papel de chivato y mentiroso…

El presidente eligió un día que había descanso en la Vuelta a España para llenar la sala de reuniones de Génova con los altos cargos del partido y con los miembros del Gobierno, que se los había llevado a todos para mostrar su fortaleza. Aquello era un gentío, un tumulto, un tropel. Vamos, como el camarote de los hermanos Marx.

—Y dos huevos duros, dijo Arias Cañete, que también tenía acciones de una granja ecológica…

—Ave María Purísima, exclamó Fernández-Díaz para dar paso a los demás.

—¡¡¡Sin pecado concebida!!!, respondieron casi todos los presentes, porque a continuación se oyó un…

—…¡Gibraltar español!, que también tuvo sus seguidores, y es que Margallo no había perdido la oportunidad, que para eso llevaba el mes que llevaba, que ni vacaciones ni nada.

—Muy bien, Margallo, muy bien, has estado muy bien con lo de los bloques de hormigón, venga portadas y portadas y ni una sola de lo otro, a ver si aguantamos así en septiembre…

—Impuestos, Mariano, más impuestos, que deberíamos cobrar una tasa a los gibraltareños por cada mono del Peñón, intervino Montoro…

—De redactar eso, como de todo, puedo encargarme yo, si quieres, presidente, dijo la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que había estado callada todo el mes y tenía un dolor de garganta horrible de tanto aguantarse, que estoy elaborando una ley que impedirá, excepto a Marhuenda y Rubido, informar sobre…

—Yo también, intervino Cospedal, que arrastraba la bronca por lo de quitarse de encima el marrón del contrato de Bárcenas y quería recuperar terreno, podría sacar a todo el Gobierno de Castilla-La Mancha a la calle…

—Vale, Dolores, vale, pero todavía no se me ha olvidado lo del diferido… ¿Y cómo llevamos lo de los discos duros?

—Limpios como una patena, presidente…

—Por cierto, Esperanza, quiero agradecerte tu presencia aquí, que no creía yo…

—Pero qué dices, Mariano, siempre a tus órdenes, faltaría más…

—Y además, os voy a leer un telegrama de nuestro embajador en Londres, Federico Trillo, todo un ejemplo de militancia: “Apoyo sin fisuras, presidente. Stop. Siempre a tu servicio. Stop. Cuenta conmigo para lo que quieras. Stop”. Luego dice no sé qué de un secret slush fund, que como es inglés no lo entiendo…

—Nada, nada, no es nada, presidente, se apresuró a intervenir Cospedal…

—Bueno, pues eso, que os necesito para este otoño que se presenta duro, así que espero de todos vosotros un apoyo irrestricto y un trabajo duro… ¿Cómo? ¿Que si habrá sobresueldos por el trabajo extra? Hombre, no sé, no me parece el lugar oportuno… ¿Qué? ¿Que era aquí dónde se cobraban? Ya bueno, sí… pues habrá que organizar algo…

—¡¡¡300.000 euros, busco una partida de 300.000!!!, se oyó a lo lejos un grito desgarrador…

—… Es que tenemos a nuestra tesorera un poco malita… Exceso de trabajo, ya sabéis…

Me interrumpió el corpóreo para contarme que llevaba muy adelantado el plan de agrupamiento de todas sus fuerzas, dispuestas a todo para el asalto final, y para interesarse por saber cómo llevaba lo de aparecerme…

—A punto, Luis, estoy a punto. Me quedan horas. Tú sigue con lo tuyo, que aquí está Mariano…

Le conté la que estaba montando el presidente. Justo en ese momento emprendía la arenga final.

—Y por eso os pido, ante tanta injusticia —que ya me contaréis cómo íbamos a suponer que alguno de los nuestros se iba a ir de la mui—, que como un solo hombre…

—…O una sola mujer, intervino Soraya…

—… y desde lo más profundo de nuestras convicciones, gritemos todos: ¡¡¡ Mariano, estamos contigo para lo que necesites de nosotros!!! ¡Adelante con esas gargantas!

—...“Viva Mariano”, gritaron unos…

—…“Siempre contigo, presidente”, murmuraron otros…

—…“Vale, tío”, se oía por el fondo…

El presidente se giró hacia un lado.

—Joder, Leandro, qué tropa…

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