Análisis
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No hay tregua en esta playa

La fórmula del Arenal Sound puede parecer muy sencilla Pero si fuera tan descifrable otros habrían dado con ella antes

Asistentes al Arenal Sound bailan en la primera jornada del festival.
Asistentes al Arenal Sound bailan en la primera jornada del festival. ÁNGEL SÁNCHEZ

La fórmula del Arenal Sound puede parecer muy sencilla, pero si fuera tan descifrable otros habrían dado con ella antes: precios extremadamente populares con un cámping y en primera línea de playa. Poco importa que sus principales reclamos internacionales sean bandas de perfil medio que ya han pasado hace años por citas como el FIB (Editors, The Maccabees, The Kooks o Klaxons en cartel este año; Two Door Cinema Club, Kaiser Chiefs o Charlatans en citas anteriores) y que defienden trayectorias ya en entredicho, generalmente aquejadas por ese lastre tan británico de editar un debut tan resultón que acaba siendo imposible de igualar en entregas posteriores. Al grueso del público del Arenal, en torno a la veintena, no le importa.

Porque en esta sociedad tan pragmática, tu oferta complementaria es la que determina cuál va a ser tu audiencia. Y así como la ausencia de cámping del Low Cost de Benidorm (referente más cercano por fecha de irrupción) proyecta un perfil treintañero de mayor poder adquisitivo (hay que costearse un hotel), el Arenal Sound estimula la estampa de una ingente chavalería en bañador y biquini, en una larguísima playa que ocupa en masa sin entrar en conflicto con un turismo que es casi inexistente. Y que toma al asalto el recinto bien entrada la madrugada, en tropel y ávida de baile y diversión. No hay más que ver su abundante programación de dj’s. Súmenle a ello la cuota de bandas nacionales recurrente en todo festival que se precie y un escenario anexo destinado a los sonidos mestizos y redondearán con ello las razones por las que la dirección del certamen (que es la misma que la del Viña Rock) ha dado innegablemente en el clavo. La fórmula de la Coca-Cola sublimada, por la sencilla razón de que nadie ha interpretado mejor el momento actual.

Su primera jornada nos mostró a Lori Meyers tan estruendosos y multitudinarios que cuesta creer que una vez emularon a Los Brincos. A La Habitación Roja en una enérgica versión comprimida, con Ayer (mejor tema del año en los Premios de la Música Independiente) como culmen. A Izal, Fuel Fandango y Delafé y Las Flores Azules satisfaciendo sin complicaciones a sus fieles. Y a White Lies y Editors extrayendo aún algo de rédito a sus claroscuros post punk.

La fiesta continuó con el popular Steve Aoki, tristemente célebre por la tragedia del Madrid Arena. Llenó a rebosar y la organización tuvo que desalojar a algunos espectadores para evitar males mayores. Ayer fue el turno de The Kooks, Is Tropical o Manel y hoy subirán al escenario The Drums, Klaxons o Iván Ferreiro. No hay tregua en este pedazo de playa.

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