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La Filarmónica de Berlín adopta el sonido de la cuerda murciana

El viola Joaquín Riquelme se consagra en la legendaria orquesta alemana

Joaquín Riquelme, solista de viola español que forma parte de la Filarmónica de Berlín. Ampliar foto
Joaquín Riquelme, solista de viola español que forma parte de la Filarmónica de Berlín.

Sir Simon Rattle le adora. Dice que si en España hubiera otros 127 como él, se los llevaba todos a la Filarmónica de Berlín. Joaquín Riquelme, viola murciano de 30 años con plaza fija en la legendaria orquesta, sonríe con humilidad. Es uno más de los músicos de 27 nacionalidades que conforman esta torre de Babel sonora que estos días se encuentra en Madrid para ofrecer cinco conciertos en el Teatro Real y el Auditorio Nacional. Un ejemplo de la excelencia musical formada en los últimos tiempos en España (tocó tres años en la OBC de Barcelona) que se gana la vida con éxito lejos de casa. A 2.500 kilómetros, concretamente, que esta vez ha querido recorrer en coche para empezar sus vacaciones en España.

Desde hace tres años, Riquelme, que eligió su instrumento casi por descarte en el Conservatorio de Murcia, forma parte de la que muchos consideran la mejor orquesta del mundo. Curiosamente, poco antes de superar esas durísimas audiciones (se presenó dos veces), la Orquesta Nacional de España (ONE) le había rechazado. Pero no quiere hacer sangre con el tema. “No tuve mi mejor día. Pero no les guardo ningún rencor. En realidad me hicieron un favor. Para mí Madrid es la mejor ciudad para vivir, pero Berlín es la mejor para trabajar. Si hubiera ganado la plaza aquí ya no me hubiera movido”. La caña que saborea en la soleada plaza de Oriente durante la entrevista es la mejor prueba para creer en lo que dice.

Porque en Berlín hace frío y la cerveza se sirve más bien caliente. Pero la Filarmónica es otro mundo. Por su profunda estructura democrática —que desemboca en la elección cada cierto tiempo del director titular, y que deberá ponerse manos a la obra en breve para sustituir a Rattle— y por su extraordinario sonido. “En parte es por la fuerza que tiene, sobre todo los bajos. Los contrabajos son fantásticos. Tienen un calidad que permite tocar sin forzar, porque siempre estas dentro de la base armónica. Te encuentras en un ámbito en el que solo tienes que meterte. Son los mejores del mundo. El empaste de la cuerda también es increíble”.

El músico crítica los recortes en España: "Estamos volviendo al nivel de hace 40 años"

O como cuando viene un director invitado como Claudio Abbado, uno de sus preferidos. Madridista hasta la médula, Riquelme lo compara con una noche de Champions. “Es el mismo ambiente de una de aquellas semifinales Barça-Madrid. Ves a los músicos nerviosos, como los purasangres encerrados, deseando tocar”. En el caso del maestro italiano, que fue titular de la Filarmónica durante 10 años, la comunicación llega a una profundidad abrumadora. “Es el que más me ha impresionado. Le sobra tiempo para influir en la orquesta. No tiene que hablar, lo hace con las manos o la mirada. Siempre nos pide que escuchemos lo que tenemos al lado. Y es verdad, por mucho que vayas con el del palito, si no escuchas al compañero, la orquesta nunca irá junta. Es el detalle que hace la perfección”.

Además de las enormes dosis de talento, eso se logra con tiempo y un cierta tradición. Algo que considera que se estaba alcanzando en España, pero que está seriamente amenazada por los recortes. “Empezaba a haberlo ahora, pero resulta que nos tenemos que ir porque no hay trabajo”. Riquelme es muy crítico con la situación que atraviesa la cultura en España. Se acuerda de la Orquesta de RTVE y del recorte que se le pretende aplicar. O de las escuelas de música. “Se está volviendo al nivel de hace 40 años”. Esperemos que no sea tanto.