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El dúo Proenza Schouler reina en Nueva York

La pareja de diseñadores treintañeros se corona por tercer año en los premios del CFDA

El dúo Proenza Schouler, tras su desfile primavera  verano 2013. Ampliar foto
El dúo Proenza Schouler, tras su desfile primavera / verano 2013.

En la pareja parece estar la virtud. ¿Es tendencia? Eso parece al menos en cuestión de moda, entre las generaciones más jóvenes. Esa es una de las posibles conclusiones que se pueden extraer de la última edición de los premios del Council of Fashion Designers of America (CFDA), celebrada el lunes por la noche en el auditorio Alice Tully del Lincoln Center de Nueva York.

La pareja que más brilló fue la formada por Lázaro Hernández y Jack McCollough, treinteañeros, compañeros sentimentales y talentoso dúo creativo y empresarial detrás de la marca Proenza Schouler. El lunes se alzaron con galardón a los mejores diseñadores del año en la categoría femenina de los premios otorgados por el Council of Fashion Designers of America. Esta es la tercera vez que la institución del gremio de la moda estadounidense otorga un premio a esta casa que toma su nombre de los dos apellidos de las madres de los diseñadores. Y es precisamente una personal mezcla entre lo imperecedero de un corte exquisito y la novedad de unas telas que ellos mismos diseñan, lo que ha permitido a Proenza crear un mundo propio, que no apela a una franja de edad concreta, ni sólo busca inspiración en las calles neoyorquinas o el cool joven.

Anoche se impusieron ante el representante de esta tendencia, su compañero de generación Alexander Wang, y también ante uno de sus maestros, Marc Jacobs, en cuya empresa hizo prácticas Jack McCollough cuando era estudiante en Parsons, la escuela donde se encontró con Lázaro (éste trabajó con Michael Kors, gracias a la intervención del hada madrina Wintour, la editora de Vogue US a quien conoció por casualidad en un avión). La simbiosis entre la joven pareja fue inmediata y ascendieron a la categoría de jóvenes prodigios con su desfile de graduación en 2002, del que resultó un primer pedido de los almacenes Barneys. Diez años después abrieron una flamante tienda en el 822 de Madison Avenue, marcando una senda nueva que se sitúa por encima del downtown. “La marca hoy es más sofisticada. Somos más nosotros, porque los primeros cinco o seis años quiza seguiamos a otros o tratabamos de demostrar algo”, explicaba Jake hace un año. “Lo nuestro es couture relajada, cool y nada pretenciosa, con un énfasis en el contraste, en la mezcla de high and low, de lo grande y lo pequeño, juegos con tejidos y volúmenes”, apuntaba entonces Lázaro.

Pero no fue Proenza Schouler el único binomio creativo premiado por el CFDA: Max Ostermeis y Erin Beatty, de la marca Suno obtuvieron el premio para jóvenes en moda femenina, y el de masculina fue para Public School, de Dao-Yi Chow y Osborne. Otras parejas unidas por la amistad también tomaron el escenario. Por ejemplo, la que formó Hillary Clinton al presentar el premio honorífico otorgado a Oscar de la Renta. La política bromeó acerca de la idea de montar un reality show sobre cómo llevar los pantalones, y el diseñador la describió como su “mejor amiga” y la animó a presentarse a las elecciones presidenciales, arrancando una ovación del público. Ralph Lauren quedó emparejado a su vez con una de sus antiguas empleadas que más adelante triunfó con su propia marca: Vera Wang, ganadora de un premio en reconocimiento al conjunto de su carrera. Y entre los llaneros solitarios destacó Thom Browne que en un smoking con Bermudas recibió el premio en la categoría a mejor diseñador de moda masculina y Riccardo Tisci de Givenchy, que recibió el galardón internacional.