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El hombre y el poder en Shakespeare

El director Paco Azorín estrena en Murcia su versión de 'Julio César'

Está interpretada por Mario Gas, Peris-Mencheta y Tristán Ulloa, entre otros

Mario Gas, en el centro, en un ensayo general de 'Julio César' en el Matadero.
Mario Gas, en el centro, en un ensayo general de 'Julio César' en el Matadero. EL PAÍS

Si bien Julio César, una de las tragedias romanas de William Shakespeare, está considerada como una de las piezas mejor escritas por su autor, junto con Hamlet, Otelo, Rey Lear y Macbeth, son muchas las voces que han señalado que Julio César encierra dos obras dentro de ella, sobrando casi todo el IV y V acto. De ahí que se diga que a partir de la muerte de César, que no es el centro de esta tragedia, y los discursos que lanzan al pueblo, primero Bruto y, después, Marco Antonio, la obra que se mueve entre el honor, la amistad, la lealtad y el patriotismo, se diluye y pierde interés.

La versión que esta noche se estrena en el Teatro Circo de Murcia, realizada por el también director Paco Azorín, a partir de la traducción de Ángel Luis Pujante, no sólo ha tenido en cuenta este hecho, ventilando los dos últimos actos en menos de media hora, sino que ha despojado al texto de numerosos personajes, hasta encontrar lo que para él, es el meollo de la tragedia en torno a ocho personajes masculinos. Centrado en el hombre y el poder, se da la espalda a lo escenográfico y visual, con un espacio muy desnudo y unas proyecciones muy escuetas: “Lo fundamental tenía que ser los actores y la palabra y no dejar nada claro si la obra habla de un tiranicidio o un magnicidio; no hemos tomado partido voluntariamente para que el público se lleve a casa esta cuestión y también piense si hay un Julio César en cada uno, en la ambigüedad que hay dentro de cada uno de nosotros, es una reflexión que está en Shakespeare”, apunta el director.

Para Paco Azorín, conocido en el mundo teatral sobre todo como escenógrafo, aunque ha destacado su labor como creador y director en 2003 del Festival Shakespeare de Santa Susana, el proyecto de poner en pie este Julio César se remonta a 2006, cuando en el Festival Shakespeare, pretendía representarlo seguido de Antonio y Cleopatra, obra que es continuación de Julio César. Ambas, junto a Tito Andrónico y Coriolano conforman las tragedias romanas de su autor. Pero no se pudo llevar a cabo y ahora Azorín ha retomado el proyecto, junto con las personas a las que ya involucró en su momento (Mario Gas como Julio César y Sergio Peris-Mencheta como Marco Antonio), más un grupo de profesionales que se suma al proyecto con una mirada renovada, entre los que están Tristán Ulloa como Bruto, José Luis Alcobendas como Casio, Agus Ruiz como Casca, Pau Cólera como Decio, Carlos Martos como Metelo y Pedro Chamizo como Octavio.

“Lo fundamental tenía que ser los actores y la palabra", dice Paco Azorín

“No hace falta recordar la actual situación de dificultad de recursos en la que están todos los teatros, festivales y administraciones, pero nos hemos lanzado al recibir el apoyo del Teatro Circo de Murcia”, señala Azorín de esta iniciativa que pretende explicar esta obra de Shakespeare como un drama político totalmente contemporáneo, aunque el propio director reconoce que decir que Julio César es una obra de gran actualidad, resulta una obviedad: “Todas las obras de los grandes genios en general, y de Shakespeare en particular, lo son por definición; pero en el caso de este título, destaco su conveniencia y oportunidad en el momento presente. “Me gustaría poner el acento de nuestro montaje en las palabras, en su fuerza poética y evocadora, y, de manera muy especial, en su capacidad provocadora, en su capacidad potencial para modificar el ánimo y alterar la conducta de los que las escuchan. Una manipulación, la verbal, que casi siempre está al servicio del más fuerte, del que ostenta el poder, y que casi nunca está al servicio del pueblo, es decir, de nosotros” señala Azorín quien además recalca que esta obra es eminentemente masculina y castrense: “Los hombres y la guerra, los hombres y el poder que cambia de manos a través de la guerra y del golpe de estado”, apunta haciendo un claro paralelismo con las dictaduras militares que se adueñaron de América Latina a lo largo del siglo XX, “como reacción al periodo colonial, en busca de la libertad del pueblo frente al invasor imperialista de siglos atrás”. De ahí que el director crea firmemente en la oportunidad y conveniencia de la lectura en clave contemporánea, aunque no únicamente actual, de Julio César, en un momento claro de banalización del lenguaje y de pérdida de valor de las palabras y, por lo tanto, de las ideas.

Lo que sí ha querido dejar claro Azorín es algo que aparece en muchas obras de Shakespeare, recogiendo un concepto aristotélico de la tragedia por el que los personajes no son héroes ni villanos, sino que a un mismo tiempo son admirables y muy imperfectos. “La grandeza del teatro es plantear conflictos poliédricos para que el público tome sus decisiones”, señala Mario Gas para quien este montaje supone un regreso a la interpretación tras su paso por la dirección del Teatro Español de Madrid, donde permaneció ocho años hasta el pasado año: “No le tenía especialmente ganas a esta obra, quizá porque nunca tengo muchas ganas a algo, lo que pasa es que luego, cuando ese algo aparece y me involucro, también surgen las ganas, y además me pilla en una etapa en que me apetece ocuparme más de mí”, apunta Gas que le apetecía el proyecto porque considera que Azorín es un hombre con talento, “entiende el hecho teatral con mucha curiosidad y al saber que estaba Sergio y luego Tristán y otras gentes fantásticas me entraron muchas ganas de hacer este trabajo”, señala este director escénico que apenas ha montado a Shakespeare. “Cuando era joven hubo proyectos que no cundieron, es un autor que me gusta cuando lo leo y que me desasosiega mucho cuando lo veo, a lo mejor me da tantas cosas que luego no me animo a montarlo”.

Lo que si ha demostrado Azorín es un importante grado de seguridad al contar entre sus ocho actores con tres sólidos directores escénicos: Mario Gas, reconocido en esta labor como uno de los más importantes de España desde hace décadas, Peris-Mencheta reciente triunfador con Incrementum, La tempestad y Un trozo invisible de este mundo y Tristán Ulloa que está recibiendo todo tipo de elogios por su trabajo en la puesta en escena de En construcción. “He elegido a tres personas interesantes, han sido tremendamente disciplinados, con lo cual me lo han puesto fácil, porque saben tener una mirada interna y externa, en cualquier caso siempre hago un trabajo muy participativo y pregunto a la gente donde ven las dificultades”, concluye Azorín.

Julio César, que se representa hoy y mañana en el Teatro Circo Murcia viajará el 11 y 12 de junio al Festival Shakespeare de Santa Susana, en Barcelona, el 19 de julio al Festival de Olmedo Clásico y del 24 al 28 de julio al Festival de Teatro Clásico de Mérida.

Julio César pasea por España

En las últimas décadas han sido varios los montajes sobre Julio César que se han visto en España:

Están los estrenados en el Teatro Romano de Mérida, en el transcurso de su festival, en 1955 y 1964 bajo la dirección de José Tamayo que utilizó la versión de José María Pemán, con actores como Paco Rabal, Nuria Espert, Pepe Sacristán, entre otros, cabe recordar.

El primero que llega en la transición, entre una gran expectación, es el dirigido por Lluís Pasqual con el Centro Dramático Nacional, versión de Manuel Vázquez Montalbán, escenografía y vestuario del gran Fabià Puigserver y entre otros actores Héctor Colomé, Carlos Lucena, Juan José Otegui, Emilio Gutiérrez Caba, Walter Vidarte,

Miguel Ángel Solá, Mercedes Sampietro, Carlos Hipólito, Joaquín Notario. Pasqual no tuvo miedo a los Idus de marzo y la estrenó el 15 de marzo de 1988 en el Teatro María Guerrero de Madrid.

En ese mismo teatro 12 años antes se estrenó con la Compañía del Teatro María Guerrero un Julio César con versión de Juan Antonio Hormigón, dirección de José María Morera, escenografía de Emilio Burgos y entre otros actores Guillermo Marín, Gemma Cuervo, Ana María Barbany, Pedro del Río, Ramón Pons, Félix Navarro.

El director Manuel Canseco puso en pie Julio César, con la misma traducción que el montaje que hoy se estrena, con Juan Carlos Talavera, Roberto Quintana, Ramón Pons, Mara Goyanes, Miguel del Arco, Juan Gea, Juan Calot y Cristina Juan entre otros actores. Se estrenó en 1999 en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

El Centro Andaluz de Teatro (CAT) hizo una producción dirigida por Daniel Suárez enla que trabajaron como actores Roberto Quintana, Cuca Escribano, estrenada en 1996 en el el Festival de Teatro Clásico de Mérida.

También se pudo ver esta obra por Societas Raffaello Sanzio y una dirección de  Romeo Castelluci en 2001.

Y sin olvidar el revulsivo montaje de Deborah Warner, en el Teatro Español, hace cuatro añosl, con actores de la talla de John Shrapnel, Ralph Fiennes, Anton Lesser, Simon Russell Beale y Rebecca Charles.

El último Julio César ha sido el de Paco Vidal con versión de Fernando Sansegundo, quien también actuaba junto a Candela Serrat, Juanma Gómez y Raúl Prados, entre otros en 2011.