crítica de 'incompatibles'Crítica
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Superdetective en París

Esta comedia se nutre del choque surgido entre los habitantes de dos zonas radicalmente opuestas

Omar Sy y Laurent Lafitte, en 'Incompatibles'.
Omar Sy y Laurent Lafitte, en 'Incompatibles'.

Cierto cine estadounidense de los ochenta dejó huella en una generación de chavales. Aquel que, armado de efervescencia, gracia, descaro y ausencia de complejidad, llevó hasta la categoría de mito a películas como Regreso al futuro, La jungla de cristal, Los cazafantasmas, Arma letal o Superdetective en Hollywood, aparentes chorradas que se quedaron clavadas en la memoria de críos como el francés David Charon, ahora de 41 años, que debía tener unos 12 cuando se estrenó esta última. Tanto que la homenajea incluso explícitamente, a través de los diálogos, en su segundo trabajo como director: Incompatibles,vehículo comercial al servicio de la reciente estrella Omar Sy, que intenta repetir, sin conseguirlo del todo, el tono y las maneras de la película de Martin Brest protagonizada por Eddie Murphy.

INCOMPATIBLES

Dirección: David Charhon.

Intérpretes: Omar Sy, Laurent Lafitte, Sabrina Ouazani, Lionel Abelanski, Youseff Hajdi.

Género: comedia de acción. Francia, 2012.

Duración: 96 minutos.

Como en aquella Superdetective en Hollywood, Incompatibles se nutre del choque cultural, étnico y social surgido entre los habitantes de dos zonas radicalmente opuestas: allí, la decadente y diversa Detroit, enfrentada a la elegante y orgullosa Beverly Hills; aquí, la exquisitez del París clásico, en plena confrontación con los suburbios, lo que ellos llaman la banlieue. Un contraste que es justo lo mejor de una película que, eso sí, se pone “demasiado” en casi todo: demasiado blanda cuando quiere ser dulce; demasiado chusca cuando quiere hacer denuncia; demasiado sobreactuada cuando Sy va de chistoso, y más graciosilla que cómica cuando acude a la risa.

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