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La pesadilla de Molière

Se estrena en Barcelona ‘La Bête’, una “supercomedia” sobre el dramaturgo

La obra tuvo un accidentado montaje

El escenario de 'La Bête'.
El escenario de 'La Bête'.

La Bête del título del nuevo montaje del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) que se estrena por fin la semana que viene no es la bestia que aterrorizó Gévaudan con sus garras y colmillos sino una bestia teatral que se convierte en la pesadilla de Molière. El espectáculo es la versión catalana de una obra del joven autor estadounidense David Hirson que triunfó en su día en Broadway y que ahora llega al escenario principal del TNC con traducción de Joan Sellent y dirección de Sergi Belbel, el propio director del teatro nacional catalán.

La pieza es, según explica Belbel, “una supercomedia” que especula con que a Molière, apenas camuflado en la obra como Elomire (Jaume Boixaderas), el mecenas de su troupe, el príncipe Conti (Abel Folk) le hubiera colocado en la compañía para estimular su creatividad y animarle a tomar rumbos nuevos un comediante callejero, grosero y desopilantemente divertido, Valere, una bestia teatral, la Bête del título. “Algo así como si a Flotats le hubieran metido en la compañía para darle caña a Louis de Funes, Pepe Rubianes o Lina Morgan”, apunta Belbel.

El montaje ha sido muy accidentado a causa de la enfermedad de la que debía interpretar a Valere, la actriz Anna Lizaran, en uno de sus habituales papeles de cambio de sexo. Tras ponerse enferma varias veces y recuperarse, Lizaran fue diagnosticada finalmente con una arteritis que la descabalgó definitivamente del montaje ¡a una semana del estreno! , con incluso un pase completo de la obra hecho. La dolencia no es severa y la actriz se recuperará con descanso, pero hubo de suspenderse el estreno previsto del día 5 de octubre.

La cosa parecía no tener remedio. “El papel es muy complejo, muy duro. La primera réplica del personaje es de media hora de duración, tiene más texto que Hamlet”. Y entonces, “llegó un regalo del cielo”: Jordi Bosch estaba libre. El gran actor, otro de los históricos del Lliure como Anna Lizaran, ha hecho la machada —continúa haciéndola hasta el día del estreno el jueves próximo día 25—, de sustituir a la actriz metiéndose de cabeza en el papel con solo dos semanas y media de ensayos. “Es que ni duerme apenas”, recalca Belbel. “Son cosas del teatro, en el que la materia prima somos nosotros, personas”, añade.

Bosch hace el papel diferente, claro, pero el director ha detectado similitudes con Lizaran en la forma de hacer y decir, sin duda por pertenecer a la misma escuela teatral. La compañía se muere mientras tanto de ganas de estrenar, pasada de ensayos...

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