Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cambiar los rulos por las tablas

La joven actriz y dramaturga Carolina África se hace con el galardón de teatro Calderón de la Barca

'Verano en diciembre' recrea un universo femenino a través de distintas generaciones de una misma familia

La actriz y dramaturga Carolina África.
La actriz y dramaturga Carolina África.

Carolina África se disponía a tomar de nuevo la peluquería de un amigo, cuando le llamaron del INAEM para darle la buena nueva. Era la ganadora del premio de teatro Calderón de la Barca 2012 para noveles por Verano en diciembre, una historia de mujeres, con tintes autobiográficos que el mismo día de la noticia -el martes de la semana pasada- se disponía a preparar en LaCuté, el local en el centro de Madrid donde cada fin de semana interpreta y dirige, La penúltima, en la iniciativa anticrisis que han llamado Al teatro x los rulos.

África (Madrid, 1980), actriz y dramaturga, se bajó del avión que le traía de una beca de teatro en Argentina con el texto Verano en diciembre en la maleta. "En Buenos Aires aprendí distintas maneras de reinventarse ante la crisis y ante tanta mala noticia por la subida del IVA y la falta de programación en las salas", cuenta al otro lado del teléfono. "Así que reuní a mi compañía Artesanas Teatro para ensayar en el local de un amigo y después estrenamos la obra La penúltima en la peluquería". Por ocho euros se adquiere un rulo y una entrada de teatro. "Hasta usamos la puerta como parte del decorado y tenemos a los viandantes como una figuración maravillosa".

Verano en diciembre es "la historia de una familia de mujeres, cuatro hermanas, una de ellas vive en Argentina, una madre y una abuela", explica. Este cosmos femenino representado en varias generaciones y marcado por la ausencia del padre es uno de los argumentos que ha determinado la balanza para el jurado del Calderón: “Por tratar temas como los conflictos generacionales, la decrepitud y la muerte, dentro de un universo femenino en el que rigen otras leyes, todo ello desde una perspectiva donde la ironía cristaliza en una propuesta teatral muy directa”. África le enseñó a sus hermanas el texto antes de presentarlo a concurso, pero aún está expectante por cómo reaccionará su madre al verse reflejada. "Somos nosotras sin serlo, con una vuelta de tuerca teatral".

Verano en diciembre estaba concebida para verla desde la barrera como directora, pero, aunque asegura que "a veces es duro escucharse desde dentro", ha decidido volver a ponerse el mono de actriz e interpretará uno de los papeles de la obra. "Hay un personaje muy bonito de las hermanas, con un registro diferente al que estoy acostumbrada, así que dejaré que dirija una amiga". El jurado también se ha fijado especialmente en sus criaturas teatrales: “Bien definidos y alejados de tópicos y estereotipos que crean un microcosmos reflejo de la contemporaneidad”.

"De un mes para otro, nunca sé de qué voy a vivir, hago teatro de calle, este fin de semana por ejemplo he hecho de juglar en un festival en Huesca. Vivo en la cuerda floja pero con la cabeza muy alta", cuenta. "Este premio ha sido un gran estímulo, la vuelta de Argentina, ver cómo estaban las cosas, fue muy dura. Ahora con los 10.000 euros y la valoración preferente para solicitar una subvención [como dice la letra pequeña del premio], espero poder estrenar la obra en un teatro".

Antes de asaltar la peluquería LaCuté y de que le llegaran los 10.000 euros del premio del INAEM, Carolina África se licenció en interpretación por la RESAD en 2006. Cuando acabó sus estudios creó su propia compañía teatral con una compañera, como respuesta a esa necesidad de escritora que albergaba. "Primero me apunté a periodismo porque no sabía qué carrera hacían los que querían ser escritores", recuerda.

Los tropiezos con la SGAE nada más licenciarse por problemas con sus adaptaciones teatrales, terminaron de aferrarla al lápiz y al papel. Entre beca y beca, La penúltima fue seleccionada por el Ministerio de Cultura para representar a España en la convocatoria Tres noches españolas en Berlín en el Kunst und Kulturzentrums Brotfabrick. En noviembre de 2011, llegaría el salto a Argentina para cursar seminarios en TIMBRE 4, y encontrarse con Román Podolsky.