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CÁMARA OCULTA

Resistir

Las incongruencias del Gobierno con la Cultura acabarán colmando la paciencia tanto del respetable como de los empresarios

No todas las noticias son catastróficas. Miel de naranjas, de Imanol Uribe, acaba de obtener el premio especial del jurado en el festival de Montreal, y Tadeo Jones, película de animación, ha arrasado esta semana en la taquilla española. Dos datos portadores de alivio moral respecto a la situación agónica en la que la autoridad competente ha ayudado a colocar al cine español. Si, tal como se sospecha, se trata de una venganza por el protagonismo que algunos intérpretes tuvieron en protestas contra el Gobierno, tanto de éste como del anterior, la cosa sería grave. Clint Eastwood acaba de significarse políticamente a favor de la derecha, pero parece que no por ello en revancha el partido demócrata de su país vaya a procurar dejarle sin trabajo.

Se sabe que una de las armas de castigo contra los disidentes es la subida del IVA de teatro y cine. El tema tiene su lado grotesco, como se ha señalado en páginas de Internet. Según el ministerio de Hacienda el cine es entretenimiento y no cultura, por lo que se debe incrementar su IVA hasta el 21%. Los libros, milagrosamente salvados del ivazo por tratarse en su caso de cultura, solo pagan un 4%. Es decir, una novela es siempre cultura pero si se adapta al cine se convierte en entretenimiento. Otra incongruencia, una gota más para ir colmando la paciencia tanto del respetable como de los empresarios del ramo.

Mientras en paralelo sigue el corte de cabezas, cesando ahora a Antonio Delgado, buen director de Documenta Madrid y de la Cineteca del centro cultural del Matadero, dedicada al cine de no-ficción, y en Cuenca clausurando el festival de cine Mujeres en dirección que con tan buen criterio ha dirigido durante seis años la actriz Marta Belaustegui, otros proyectos se ponen en pie contra viento y marea: el experimento de Paco León este verano con Carmina o revienta, felizmente coronado por el éxito, y ahora el largometraje Cuento de verano, sufragado con financiación colectiva, que están rodando el actor y director Rubén Ochandiano y el cortometrajista Carlos Dorrego. Frente a los problemas, resistencia e imaginación. Ya lo dijo Machiavelo: la inacción de los pueblos es la fuerza de los tiranos.