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La suma incautada al ladrón del códice ronda los dos millones de euros

La policía halla 900.000 euros en dos de los pisos del electricista

El hijo de Manuel Fernández Casitñeiras queda en libertad con cargos

Tan pronto como la policía encontró en la madrugada del domingo al lunes la maleta con otros 600.000 euros presuntamente robados de la Catedral de Santiago en un patio interior del domicilio habitual del presunto ladrón del Códice, Manuel Fernández Castiñeiras, el juez José Antonio Vázquez Taín dictó una orden a dejar en libertad con cargos para su hijo, encarcelado desde el viernes, al que se le imputa blanqueo de dinero por ser el propietario de un piso presuntamente comprado con fondos de procedencia ilegal.

Según fuentes de la investigación, en las próximas horas también saldrá de la cárcel la esposa del principal imputado a la que tanto el instructor como el fiscal de Patrimonio Antonio Roma imputan sendos delitos contra la intimidad, por tener correspondencia de terceros en su poder, y de blanqueo de dinero por no poder precisar cómo hizo frente el matrimonio a todas las fincas registradas a su nombre. De momento, ella como su marido siguen internados en la cárcel Teixeiro en A Coruña.

Una vez recuperada esa maleta que el exelectricista dijo haber perdido durante el interrogatorio al que le sometieron el juez y el fiscal el pasado viernes, el dinero incautado en las diferentes propiedades de la familia detenida alcanza los dos millones de euros, puesto que al 1,8 millones hay que sumar 300.000 dólares (244.000 euros) que también aparecieron en uno de los pisos. El objetivo de la investigación es saber si todo ese dinero en metálico salió del robo continuado en la catedral o si una parte de él procedía de alguna venta de piezas de valor sustraídas del templo. Fuentes cercanas a la investigación aseguran que el juez Vázquez Taín deberá todavía concretar si acusa al presunto ladrón de hurto o robo con fuerza, tal y como consta en el escrito del ministerio público.

Según ha podido saber EL PAÍS, el instructor antes de formalizar la imputación planea reconstruir el robo en la catedral con una prueba pericial para conocer el origen de determinados billetes. Y sobre todo determinar cómo se produjo la presunta sustracción del dinero, en qué cantidades y durante cuanto tiempo. Se trata de cotejar hasta donde recogió con fidelidad el antiguo operario del templo todas sus actividades en el diario que estos días sirve como guía a los investigadores.

Fuentes de la investigación sostienen que la desaparición de esa joya medieval del siglo XII es la menor de las complicaciones judiciales que tiene el hombre al que señalan todas las pruebas en este caso. Mientras el robo del Códice se pena con hasta tres años de cárcel, el resto de delitos podrían sumar castigos de varios años más. En la larga lista que apuntó el fiscal el pasado viernes figuran varias penas contra la intimidad de las personas, relacionados con la abundante correspondencia de la catedral y de otros particulares en los domicilios de la familia detenida.

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