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OBITUARIO

Warda al Jazairia, la cantante que dio voz a la ‘primavera árabe’

La voz de la argelina Warda expresó las aspiraciones democráticas de Oriente Próximo

La voz de la argelina Warda al Jazairia (Puteaux, Francia, 1939) expresó las aspiraciones nacionalistas y democráticas de las naciones de Oriente Próximo. A raíz de la primavera árabe que comenzó en Túnez en enero de 2011, sus discos se oyeron constantemente en todo el mundo árabe.

Warda —significa “rosa” en árabe, de ahí que se la conociera como la rosa argelina— residió muchos años en Egipto, donde desarrolló una carrera como cantante que dio como frutos más de 300 canciones y millones de álbumes vendidos. Al igual que hiciera Edith Piaf, a quien la argelina admiraba mucho, Warda empezó a cantar jovencísima en cafés parisienses. En uno de ellos fue descubierta, con tan solo 11 años, por Ahmed Hachlef, un productor de radio de París. Gracias a la difusión radiofónica, se hizo popular entre el público joven del norte de África.

A principios de 1958, su padre, activo nacionalista argelino, fue acusado de almacenar armas para el brazo armado del Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia y la familia fue expulsada. Ante la imposibilidad de encontrar refugio en Argelia, que todavía se hallaba bajo control de Francia, se establecieron en Beirut, la ciudad natal de la madre, estableciendo su residencia en el barrio de Hamra. En los cafés y clubes de este barrio, Warda interpretó canciones de temática popular y nacionalista. El famoso compositor y cantante egipcio Mohammed Abdel Wahab se dedicó a promocionar su arte, invitándola a El Cairo. Allí atrajo el interés del presidente egipcio, Nasser, campeón del nacionalismo panarabista, el cual promocionó su carrera hasta que cayó en desgracia cuando Nasser descubrió el affaire que la cantante tenía con el segundo del presidente egipcio y ministro de Defensa, Abdul Hakim Amer.

Una vez Argelia consiguió la independencia, la cantante se trasladó a Argel, donde se casó. Aunque su marido le prohibió cantar, el presidente Bumedian la convenció para hacerlo en las fiestas del décimo aniversario de la independencia de Argelia.

Tras divorciarse, Warda regresó a El Cairo, donde cosechó grandes éxitos como cantante y actriz, aunque Anuar el Sadat limitó su libertad de desplazarse para actuar. Más adelante, consiguió también enemistarse con el sucesor de Sadat, Hosni Murabak, con motivo de una ocasión en la que intentó que el mandatario bailara en un escenario.

Sus apariciones con ocasión de conmemoraciones políticas cosecharon éxitos resonantes durante toda su carrera, y cuando murió, el pasado 17 de mayo a los 72 años, preparaba su actuación en el 50º aniversario de la independencia argelina.

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