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CÁMARA OCULTA

Añorada caspa

Si Pedro Pérez, presidente de los productores españoles, definía hace un mes como “una caspa” el presupuesto que el Gobierno destinaba a las ayudas al cine ¿en qué se habrá convertido ahora dicha caspa tras los recortes, que se han cebado con él especialmente? ¿Psoriasis, foliculitis, sarna, alopecia…? En porcentajes es el cine el que ha recibido el mayor hachazo del nuevo gobierno, y hay quien se pregunta si había especiales ganas contra él. Quién sabe… Y se recuerda al ministro José Ignacio Wert, de Cultura, Educación y Deportes, en la reciente entrega de los premios José María Forqué dirigiéndose en tono seductor a las gentes del cine con una frase tajante: “Soy uno de los vuestros”, dando con ello por sobreentendido los más optimistas algo así como “no debéis temer a los recortes que van a venir, comprendo bien los problemas que actualmente tenemos con nuestro cine, y aquí estoy para defenderlo”… Cierto que en otro momento había declarado que “si analizamos el cine español como industria, no ha dado frutos extraordinarios”. Industria, Comercio, Hacienda… ¿y la Cultura?

Se suma a este shock el parón en TVE, también debido a los recortes, lo que, según el citado Pedro Pérez, “pone en riesgo el negocio de las productoras audiovisuales durante la crisis”. O sea, que entre unos y otros, total los mismos, qué mas da, se van a acallar voces y propuestas artísticas, incluidas las más críticas, algo que la censura de antes nunca consiguió del todo. No es esto lo más grave de cuanto ocurre en torno a los malvenidos recortes, pero en esta sección hablamos de cine y a él hay que referirse.

La producción ya está menguando, como bien se sabe, pero aún quedan ahí las películas de la etapa pasada que pueden aportar sorpresas. Esta misma semana, por ejemplo, se ha estrenado Grupo 7, notable filme de Alberto Rodríguez, y a la vuelta de la esquina tenemos el festival de Málaga dedicado al cine español, en cuyo programa destacan por ejemplo Los Pelayos, de Eduard Cortés, Miel de naranjas, de Uribe, o la insólita propuesta de Paco León sobre su propia familia, Carmina o revienta… Al cine español le toca resistir – “Lo que no se puede es anunciar un modelo, desmontar el anterior… pero no hacer nada", de nuevo Pedro Pérez– esperando la anunciada llegada de desgravaciones fiscales. O algún milagro.