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El arte del cancionero olvidado

El poeta Félix Grande clausuró el ciclo 'Un recorrido por el flamenco'

Paco de Lucía, en 2006.
Paco de Lucía, en 2006.

Félix Grande cierra el ciclo de conferencias ‘Un recorrido por el flamenco’ organizado por la fundación Juan March, recordando el cancionero olvidado. La ponencia del poeta y Premio Nacional de las Letras, de Literatura y de Flamencología, es un recorrido por la historia del cante jondo, por la huella que éste dejó en la literatura de Machado o de Lorca, la tradición, el amor y la pasión, “que lo es todo en este arte”.

La conferencia aborda la disciplina del aprendizaje de la guitarra y la complejidad de los acordes y arpegios de la música flamenca: "Soy un guitarrista fracasado", confiesta el conferenciante "porque me di cuenta de que para poder tocar de una forma mínimamente decente tendría que dedicarle seis u ocho horas diarias. Cuando Paco de Lucía tenía seis años su padre le sentó en una silla a estudiar la guitarra, y Paco se levantó de esa silla a los 14 para irse a tocar por el mundo. Durante esos ocho años estuvo tocando una media de 10 horas".

“La inmensa mayoría de las coplas no se estudian en la universidades; no están escritas porque fueron compuestas por analfabetos. La poesía flamenca nunca ha sido aceptada como uno de los grandes acontecimientos importantes de la historia de la poesía española”. Grande explica que la profundidad de las letras radica en que, sin saber leer ni escribir, los flamencos siempre tuvieron “el conocimiento del dolor latente y el ansia de comunicarlo”.

La muerte y el amor gitanos son otros de los temas recurrentes en la intervención del poeta. Los flamencos, dice Grande, tienen los sentimientos candentes, pero no sienten ese temor hacia la muerte que nos corrompe a la mayoría de los hombres.

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