_
_
_
_
_

Escuchar para ver más

'Caben todos los ruidos' aúna 'performance' y sonidos en un espectáculo experimental que plantea una reflexión sobre el miedo como cuestión de género

Un momento de la representación de 'Caben todos los ruidos'
Un momento de la representación de 'Caben todos los ruidos'Jordi Bover

Llegamos al punto de intersección. A partir de aquí, la senda se bifurca en vías divergentes. A un lado, la radio. Al otro la performance. Exactamente en ese punto medio, el combo Ángeles Oliva y Toña Medina, alias La Sonidera, ha asentado los cimientos de su espectáculo Caben todos los ruidos, que se representa el próximo sábado 10 en museo madrileño Reina Sofía. Inserto en la programación del festival In-sonora, una muestra de arte sonoro e interactivo que tiene lugar entre el 7 y el 29 de marzo, el proyecto nació con la vocación de contar una historia sobre el miedo a través del encuentro entre la actuación sobre las tablas y los sonidos.

“Es un concepto que está muy relacionado precisamente con las fechas en las que estamos, con el 8 de marzo como el día de la mujer”, explica Ángeles Oliva, la mitad de la Sonidera, que cuenta con más de diez años de trayectoria conjunta en proyectos radiofónicos experimentales. “El espectáculo plantea una visión del miedo respecto al género. Es el miedo que se nos ha inculcado tradicionalmente a las mujeres a ser agredidas, acosadas, incluso violadas”. Pero el género no tiene solo un lado femenino. “También están los hombres y su miedo, del que también hablamos”, añade. “Por su género, ellos no pueden mostrar vulnerabilidad, se les impone resolver conflictos por la vía de la violencia, tienen que demostrar su potencia sexual… y tienen que esconder cualidades como la fragilidad que no tienen por qué ser necesariamente femeninas”.

Uno de los aspectos más curiosos e innovadores de Caben todos los ruidos es que para verla, no hace falta mirar. “Es una obra que podrías ver con los ojos cerrados, aunque si los abres te puedes hacer una idea más completa”. A ese híbrido de percepciones sensoriales, al que han llegado después de haber experimentado en otros proyectos anteriores con los sonidos y con las instalaciones sonoras, lo han llamado radioperformance.

Los sonidos de la obra sirven para evocar el funcionamiento interno de la radio y recrear desde un punto de vista contemporáneo géneros clásicos como el radioteatro, hoy en peligro de extinción. “Queríamos recuperar la figura del ruidista o sonidista, la persona que antiguamente se encargaba de hacer los sonidos artesanalmente, y que hoy sigue existiendo en el cine”. Por eso, todos los ruidos que las performers emiten sobre el escenario provienen de objetos. “No utilizamos sonidos digitales, solo ruidos hechos a mano más un texto”, confirma Oliva.

Además de Caben todos los ruidos, que ya se ha representado en varias ocasiones en España y Argentina y que pronto viajará a Bilbao y Vitoria, La Sonidera está detrás de proyectos como el laboratorio de radio experimental del centro cultural madrileño La Casa Encendida, desde donde investigan sobre la música, los efectos sonoros y la palabra. Y es que son todas unas devotas del medio, cuyos límites no dudan en prospectar y estirar. “Nosotras pensamos que la radio transmite calidez e inmediatez, y comprobamos cada día su poder de evocación. Frente al predominio de las pantallas de la televisión, el ordenador, el móvil… reivindicamos cerrar los ojos y crear tu propia imagen en la cabeza, que es única”.

Caben todos los ruidos, sábado 10 de marzo a las 20.30 horas. Auditorio 200 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por los mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_