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Alberto Iglesias: “Mi trabajo es lograr la metamorfosis”

El compositor donostiarra obtiene su tercera candidatura al Oscar con su partitura por ‘El topo’

Fotografía de archivo del compositor español Alberto Iglesias. Ampliar foto
Fotografía de archivo del compositor español Alberto Iglesias. EFE

Y van tres. Alberto Iglesias (San Sebastián, 1955) se ha convertido en uno de los grandes de la música del cine con la que es su tercera aparición en los Oscar, en esta ocasión por su banda sonora de El topo, de Tomas Alfredson, tras sus candidaturas por El jardinero fiel (2006) y Cometas en el cielo (2008). Curiosamente, nunca por un trabajo en español. “Ya, parece como si los académicos solo escucharan partituras de películas en inglés”, se lamenta por teléfono el compositor. Se queja porque le habían llegado rumores de que su trabajo para La piel que habito, de Pedro Almodóvar, había gustado, y mucho, en Hollywood. “Es una partitura que me gusta. Tenía ilusión porque Pedro fuera candidato al guion adaptado o a través de mi música. Es mi octava película con él”.

Las alegrías en todo caso no paran de llegarle a este músico. “También soy candidato al Goya y a los BAFTA [los oscars británicos]. Parezco de Bilbao, ¿eh?”, ríe con suavidad. “Vivo un momento de mucha suerte. No soy muy consciente de lo que significa esta candidatura, pero está claro que me han votado muchos académicos, y eso suena fantástico”. Su labor con El topo fue de las típicas sin prisa pero sin pausa. “Me leí la novela y el guion, y no entendí ni papa al principio. Alfredson resultó ser un director muy tranquilo, a pesar de que teníamos mucha prisa, porque me llamaron en mayo y grabamos con la orquesta en julio. Nos coordinamos muy bien. Vino a Madrid, le gustó y me habló mucho de las películas de espías, de esa época de Guerra Fría”. Por cierto, ¿quién decidió que la película acabara con una versión de La mer de Julio Iglesias? “Tomas, aunque ya sabía que no éramos familia [risas]. Es una versión en directo del 73 o 74, y me pareció muy interesante que rematara con un final en alto, muy alejado del dramatismo que vemos. Es muy cool”. Contra él en los Oscar están Howard Shore, Ludovic Bource y John Williams, por partida doble. ¿No es un acaparador? “Está sobrado a sus 84 años. Ha hecho dos partituras muy buenas, a mí me gusta más la de ‘Tintín’. Ambas son puro Williams. Él ya está a la altura de Rózsa o Herrmann”.

La capacidad de Iglesias para cambiar de registro, en el caso de El topo acercándose al jazz, resulta impresionante. “Mi trabajo es lograr la metamorfosis. Es parte de la apuesta y de la dificultad de este trabajo. Es como cambiar de casa. Debería ser radical, y me gustaría serlo más. Me parece que a veces no lo consigo”. Y casi nunca lucha contra un productor. “Yo no entiendo esa idea de enfrentamiento. Intento aprovechar el viento en la vela, y luego convencer con mi melodía. No es un cristal que tengo que romper… sobre todo si encuentro la visión correcta: los primeros compases son los más difíciles”. Ahora Iglesias ha desconectado un poco del cine. “Pero no para siempre, solo unos meses para escribir cosas mías, porque he enlazado cuatro películas y no quiero componer mecánicamente”.