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"Paralizarán la Biblioteca de Cataluña"

La directora, Dolors Lamarca, lamenta que el presupuesto del centro para 2012 será de apenas ocho millones de euros, el 35% menos que hace cuatro años

"Este presupuesto significa la parálisis total de la Biblioteca de Cataluña; la paralizarán de verdad: quien venga solo podrá subir y bajar la persiana". La contundente frase de la directora del centro, Dolors Lamarca, responde a dos delicadas notificaciones recientes. Por una parte, que la partida de la institución que se apunta para 2012 quedará en 8.165.000 euros, el 11,9% menos de la cifra en que se calcula que se cerrará el de este año, pero el 35% inferior a la de 2008 (12,6 millones de euros); por otra, que el Departamento de Cultura, a través de su director general de Coordinación, Promoción y Cooperación Cultural, Jordi Cabré, le ha hecho saber que, por vez primera para este cargo, en breve se convocará un concurso público para hallarle sustituta, a dos años de su jubilación.

"Me duele, pero es lo que hay", se sincera la gestora, que llegó al cargo en febrero de 2004. Pero ahí zanja lo emotivo. Le preocupan más las consecuencias profesionales de los recortes para la primera biblioteca catalana. "Cuando llegué, hace siete años, había más de dos millones de documentos por catalogar; no podíamos ni comprar porque no sabíamos ni lo que había; hace dos años lo dejamos en unos 400.000, y ahora ya volvemos a acumular más de 600.000: solo este año tenemos pendiente de procesar el 44% de los documentos ingresados, o sea, unos 74.900; pero el año que viene será peor, esa partida será de cero euros".

Dramática será también la inversión para adquirir fondos: en 2007 llegó a ser de un poco más de un millón de euros, este año se ha reducido ya a una inquietante quinta parte y para 2012 se queda en unos paupérrimos 130.000 euros, apenas el 12% de la inversión de 2007. Lamarca añade: "Casi no vamos a subastas porque no podemos comprar nada, si bien hemos podido compensarlo porque estos años hemos incrementado las donaciones privadas, pero si al final tampoco lo podemos catalogar...". Aun así, se han adquirido estos años unos 40.000 documentos. Como en todas partes, a la reducción presupuestaria se une la de personal, que tras jubilaciones y defunciones sin sustitución quedará en 168 trabajadores, cuyos costes se llevarán 5,9 millones de euros, ahora tres cuartas partes del futuro presupuesto de la biblioteca.

Lamenta la directora que los recortes puedan acabar frustrando una política que tuvo como eje "hacer de la Biblioteca de Cataluña una institución más abierta, fiable y útil a la sociedad; que el investigador estuviera como en su casa, pero también el usuario medio: antes era muchísimo más difícil sacarse el carnet o conseguir reprografías", política de popularización que, admite, ha topado con críticas. "De alguna manera, hemos acabado con la sensación de que esta era una institución antipática". Los 98.598 documentos solicitados en sala en 2010, junto a los casi tres millones consultados a través de la web gracias a la digitalización, ratifican una apuesta que ha hecho más concurridas las alas góticas del antiguo hospital de la Santa Creu.

Precisamente, la ocupación de ese espacio (cedido por el Ayuntamiento en 1931) es uno de los grandes pulsos que no ha podido solventar Lamarca. "He buscado la máxima visibilidad del centro, que siempre he entendido como la Biblioteca Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña", parafrasea la directora, quejosa de que los políticos hablen de la futura Biblioteca Provincial de Barcelona, "con costes brutales, y nosotros, en la miseria", dice. No se ha salido con la suya. "Estamos como realquilados en este edificio, lleno de okupas", dice refiriéndose a la biblioteca municipal infantil y juvenil Sant Pau-Santa Creu y a la Escuela Massana de Diseño, que en 2006 debía haberse trasladado a la plaza de la Gardunya, liberando buena parte de la planta baja. "Ganar esos espacios nos permitiría incrementar exponencialmente las actividades públicas, visualizar una sección infantil y dar a conocer mucho mejor nuestros fondos". Otro frente espacial es, alerta, que la biblioteca tiene "una disponibilidad de espacio de sus depósitos de libros catalogados para solo dos años más".

Un último frente es el que ha resultado, en su opinión, de la pugna de competencias con otros centros públicos, como el Archivo Nacional de Cataluña (ANC) y el futuro Museo del Cómic. "Con el archivo se duplican funciones innecesariamente: se creó para guardar documentos del Gobierno, de las Administraciones y de grandes empresas, pero por asumir funciones que no le corresponden ahora hay partes de archivos, como el de Prat de la Riba, el de los poetas Carles Riba y Clementina Arderiu, y el de Pau Casals, que están divididos entre nosotros y el ANC". ¿Estaba dispuesta a compartir fondos con el Museo del Cómic? "Sí, pero desgajar es muy caro y el país muy pequeño para tanto coste, ¿o no defienden eso?".

Lamarca cree que serían necesarias 200 personas y un presupuesto de 14 millones de euros, "más tres millones específicos para dejar a cero la catalogación de los fondos", para que la Biblioteca de Cataluña fuera un centro de referencia a óptimo rendimiento. Luchar por ello será labor del nuevo director. "El sucesor debería salir de aquí; el equipo es fantástico", defiende la aún responsable.