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"Sin bótox no hay trabajo en Hollywood"

La actriz Robin Wright critica el culto a la juventud en la industria del cine

Pocas son las voces que se alzan en Hollywood en contra el exceso de cirugía estética y el uso de bótox. Entre ellas está la actriz Robin Wright, de 45 años, que ha lamentado "la falta de papeles en la industria cinematográfica" para actrices maduras que, como ella, se niegan a hacerse tratamientos para parecer más jóvenes. "Sin bótox no hay trabajo".

La protagonista de películas como La princesa prometida (1987) o Forrest Gump (1994), de 45 años, dijo que

en Estados Unidos "la oferta es limitada para quienes no sigan esa ruta", y confesó que le gustaría trabajar más en Europa.

"A lo largo de tu carrera, lo que buscas como actriz no cambia, lo que cambia es lo que está a tu alcance, según tu edad, y, sobre todo,si no te has inyectado bótox", ha denunciado durante el Festival de Cine Tribeca de Doha, donde este año ejerce de jurado. "Espero equivocarme, pero creo que casi estamos programando a los espectadores para que solo quieran ver en la pantalla caras estiradas y lo preocupante es que se están acostumbrando", apostilló.

La actriz estuvo unida sentimentalmente desde 1989 al también actor Sean Penn, con quien se casó en 1996, en una boda que congregó en Santa Mónica (California) a unos 80 invitados, entre ellos Marlon Brando, Jack Nicholson, Robert De Niro, Warren Beatty, Tim Robbins y Susan Sarandon. Era el primer matrimonio para la actriz y el segundo para Penn, que estuvo casado con la cantante Madonna entre 1985 y 1989. Penn y Wright se conocieron en 1989 durante el rodaje de El clan de los irlandeses, y desde entonces mantuvieron una tormentosa relación. El divorcio llegó hace un año tras varios intentos de reconciliación. Tras la separación, la actriz ha vuelto a la primera línea cinematográfica con dos grandes producciones, Rampart, de Oren Moverman, y Los hombres que no amaban a las mujeres, dirigida por David Fincher y basada en uno de los libros de Stieg Larsson.

Wright interpreta a la periodista Erika Berger en la versión estadouniense de la primera novela de la trilogía Millennium del escritor sueco, protagonizada también por Daniel Craig, como Mikael Blomkvist, y Rooney Mara, en el papel de la heroína Lisbeth Salander. "Creo que Larsson se había tomado muchos cafés cuando escribió este libro", bromeó Wright, en alusión a la trepidante trama de la historia.

Según la actriz, Fincher ha sido "fiel a la novela" en su adaptación y en la película, cuyo estreno está previsto para diciembre, demuestra "su capacidad para mostrar con intensidad los detalles que merecen la pena, mientras deja otros a la imaginación". De su colega Craig -el último James Bond- dijo que "es fantástico, divertido y profesional".

Wright, que ha sido jurado del Festival de Cannes (Francia), es este año miembro del panel de jueces del Festival de Cine Tribeca de Doha -hermanado con el Tribeca de Nueva York que patrocina el actor Robert de Niro-, presidido por el director sirio Mohammed Malas. La actriz señaló que le gusta ejercer de jurado porque "te permite estar abierto a otras perspectivas" y, comparando puntos de vista, uno descubre que pese a "lo diferentes que somos" se puede "conectar".