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Reportaje:

Esta exposición vale una pasta

'Canelonia' propone 84 obras, entre fotografías, cuadros y esculturas, todos realizados sobre canelones

La culpable fue la bechamel. "Mientras esperas a que esté lista, pasas mucho tiempo mirando al infinito", explica el fotógrafo Moisés Ruíz. En un momento dado sin embargo, su mirada debió de dirigirse hacia su entorno, es decir la cocina. Allí, mezclando instintivamente fantasía, talento y los canelones que esperaban a la salsa, Ruíz coció una idea entre artística y peculiar: pintar una imagen encima de la pasta. Meses después, la receta fue sumando ingredientes y aficionados, la intuición se hizo proyecto, y aquel canelón fue seguido por otros 83 en los que 37 artistas pintaron, fotografiaron o esculpieron su visión de Italia. El plato final se expone en la muestra Canelonia, que se puede visitar desde el pasado viernes en el festival La Mar de Músicas de Cartagena.

"Me gusta cambiar el soporte para mis imágenes, experimentar", asegura Ruíz. Tanto, que del papel fotográfico ha llegado hasta el canelón. "Es una superficie tan bonita, tan limpia y tan pequeña", cuenta el fotógrafo. Y perfecta para exponerse en un festival que este año está dedicado a Italia.

Nacida en la cocina, en algunos casos Canelonia ni siquiera llegó a salir de ella. "Vinieron a comer a mi casa varios pintores de Cartagena. Moisés me dio un canelón y me dijo que pintara algo encima. Cogí los rotuladores de mi nieta y dibujé lo primero que se me ocurrió", cuenta Dora Catarineu, una de las participantes en el proyecto. Fue una imagen sencilla inspirada por Sole, pizza y amore, "una canción de mi época", detalla la artista. Jugando con la fonética, Catarineu sustituyó sin embargo la comida típica italiana con... un pene.

La artista cumplió con la tal vez única regla del proyecto. Ruíz quería obras al dente, que se realizaran en cinco minutos. Pero algunos dejaron rehogar su creación durante más tiempo. "Hay cosas muy sesudas, como una escultura titulada Che cazzo vuoi con una mano que se mueve y hace el gesto típico de los italianos", cuenta el fotógrafo.

De Vacaciones en Roma a Topo Gigio, del Calcio a Berlusconi, los cuadritos de Canelonia son espejo fiel de la realidad italiana. "Había libertad absoluta a la hora de escoger el tema", tercia Ruíz. Por tanto, el abanico de las creaciones va desde el tópico hasta lo más imprevisible. En los pequeños canelones hay espacio tanto para la Italia de Dante y de las góndolas venecianas como para la mafia.

Además del tema central, la superficie poco convencional obligó los chefs a pensar en técnicas distintas. Los pintores trabajaban directamente sobre la pasta, pero a los fotógrafos se les exigió más imaginación. Pegar una imagen al revés encima del canelón con el látex y, tras dejarla secar, levantar el papel con agua para que se transfiriera fue una de las opciones. Planchar la foto también funcionaba, aunque al canelón calentado le salían grumos. Normal, ya que no está acostumbrado al escenario del arte. Lo suyo es más bien esperar a la bechamel.