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La arquitectura social gana premios

Los proyectos jóvenes copan los galardones de la XI Bienal de Arquitectura Española

La Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo no se ha andado con florituras en su XI edición. El carácter social de la arquitectura ha salido vencedor. O dicho de otra manera: "lo próximo y necesario", según el jurado, cualidades que en estos tiempos son aún más pertinentes. Así, el primer premio de Arquitectura ha sido concedido a un edificio de 131 viviendas protegidas, en Mieres (Asturias), de los arquitectos Bernardo Angelini y David Casino, que forman Zigzag arquitectura, un estudio que podría definirse joven. De este proyecto se destaca su enclave, en pleno centro urbano, y la piel, elaborada a base de paneles de acero que evocan el carácter industrial de Mieres y celosías de madera, que hunden su memoria en los montes que la rodean.

Se podría decir que esta bienal ha tenido también una cierta preferencia por la arquitectura que llega de los que aún no les ha dado tiempo a consagrarse: el galardón de Vivienda de Protección Oficial ha sido para el proyecto de Viviendas sociales para jóvenes en El Rastro-Vara de Rey (Madrid), de Mónica Alberola, Luis Díaz-Mauriño y Consuelo Martorell. Por otro lado, el Premio de Proyecto Joven no ha sido para viviendas, sino para el Centro de Remo de Alange (Badajoz), de José María Sánchez García, en el que el jurado ha valorado "la voluntad del proyecto, afirmada por su construcción, de plantearse como fuera del tiempo".

Otra categoría importante de estos galardones prestigiados, aunque carezcan de dotación económica, es el de Urbanismo. El Plan de Ordenación Urbanística Municipal de Montmeló (Barcelona), de Jornet, Llop y Pastor ha sido el ganador por su forma de "articular desarrollos urbanos fragmentados e inconexos y optimizar las oportunidades disponibles", según el jurado, presidido por Félix Arranz y Joaquín Sabaté y formado por Belinda Tato, José María Ezquiaga, Lluís Clotet y José María Iribas, entre otros.

Esta bienal ha batido un récord, el de proyectos presentados, 734, cifra que casi duplica a la de la anterior bienal. De esos proyectos se quedaron finalistas 40, de los que han salido los premiados. El jurado también concedió algunas menciones: al conjunto residencial en Caramoñina, en Santiago de Compostela, de Víctor López Cotelo; a la Casa Paderne, en Lugo, de Carlos Quintáns y al proyecto de viviendas para estudiantes en el campus de Bellaterra, de la Universidad Autónoma de Barcelona, de Eduard Bru. Y hubo, además, algunos reconocimientos, entre otros, al Museo Arqueológico de Álava (Vitoria), de Patxi Mangado; al área Munch en Oslo, Noruega, de Juan Herreros, y al Museo del Agua en Lanjarón (Granada), de Juan Domingo Santos.

La entrega de premios de esta XI Bienal Española (www.bienalarquitectura.es), una iniciativa del Ministerio de Fomento, en colaboración con el Consejo Superior de los Arquitectos y algunas universidades, se efectuará el próximo julio en Comillas (Cantabria) donde se expondrán hasta septiembre los proyectos ganadores.