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La ministra de Cultura destituye a Ignasi Guardans, director del ICAA

La ministra aduce un proceso de pérdida de confianza en el responsable del ICAA

Era una apuesta personal de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. "Confío mucho en su conocimiento internacional, tiene una visión de futuro del audiovisual", dijo al inicio de su mandato de Ignasi Guardans, su director general del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales). Esa complicidad se acabó por la tarde, cuando Guardans fue destituido en su despacho por un proceso de pérdida de confianza, un razonamiento con el que el cesado no estuvo de acuerdo, como adelantó ELPAÍS.com en Eskup. En su twitter, dijo: "Hoy, como en las películas, 'todo lo que diga podrá ser utilizado en mi contra'. Pero saludo sonriente y muy tranquilo a amigos y conocidos". Lejos queda ya el día de su toma de posesión, 27 de abril de 2009, cuando él mismo comentó: "La ministra va a ser la directora y guionista y yo voy a estar en la producción". En el Consejo de Ministros se anunciará el nombre de su sustituto. Uno de los nombres que suena como nuevo director es el de Carlos Cuadros, actual director de la Academia del Cine.

El año y medio de mandato de Guardans ha estado marcado por su protagonismo, por su constante aparición en los medios de comunicación y sus opiniones contundentes. A la semana de llegar a su despacho ya dijo: "Me he encontrado con un organismo administrativo que no estaba a la altura de lo que se espera de él. Y esto no es una crítica a las personas, sino un problema estructural". Posteriormente llegó la Ley del Cine, un hueso demasiado duro de roer para este político: el Reglamento que la desarrolla aún no se ha aprobado, y Guardans ha dejado inconclusa su obra magna. Aunque antes ya había tenido un tropiezo mayor: él, conocedor de los entresijos europeos, recibió un toque de atención el 24 de noviembre con la negativa de Bruselas a emitir por procedimiento de urgencia un dictamen favorable a la Orden sobre la Ley del Cine. A Guardans la noticia le sorprendió de viaje en Buenos Aires, daba por supuesto que Bruselas la iba a respaldar. La batalla se la había dado el colectivo Cineastas contra la Orden, formado por más de 200 creadores, que consideraban, en un escrito presentado a la UE el mes anterior, que ese desarrollo eliminaba la diversidad cultural y se centraba únicamente en el aspecto más industrial del cine. González-Sinde en aquel momento dijo: "La Orden se aprobará, y si no es así, tendremos que desterrar a Ignasi".

Guardans, barcelonés de 46 años, también tuvo más encontronazos. Por ejemplo, cuando propuso "racionalizar" los festivales: "El ministerio tiene soft power y hard power. Mediremos cuál usamos", para a continuación asegurar que el gran escaparate del cine español debía de ser el certamen de Málaga y no el de San Sebastián. Otras de sus perlas, días después, se centró en el cine catalán: "En España hay más gente que quiere ver cine iraní que en catalán". En otro momento polémico, el director general del cine decidió aplicar la calificación X a Saw VI, lo que en la práctica impidió su estreno hasta que hace unos meses llegó a las salas con un corte de minuto y medio.

La última saltó en septiembre, en el pasado Donostia, cuando corrió el rumor de que iba a sustituir a Chema Prado, director de la Filmoteca Nacional, un cambio al que se puso la ministra. En ese mismo festival se anunció el nombramiento de José Luis Rebordinos como máximo responsable de ese certamen, nombre con el estuvieron de acuerdo todos los integrantes del patronato del certamen... excepto Guardans, que propuso el de Paz Lázaro, de la Berlinale. Este periódico intentó ponerse ayer en contacto con Guardans sin éxito. Su último acto público había sido, horas antes, la toma de posesión de Rosa Aguilar como ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

Siendo presidenta de la Academia, González-Sinde ya apuntó el nombre de Guardans como idóneo para el cargo, y habló con varias personas de la industria sobre su idoneidad. En esos momentos era aún eurodiputado de Convergencia, pero conocido por el sector audiovisual. Tanto en el Congreso de los Diputados, donde ocupó un escaño desde 1996 hasta 2004, como en el Parlamento europeo, participó en las comisiones de Cultura, impulsó la Directiva de Medios Audiovisuales y participó en el programa Media. Tras distanciarse de la directiva de CDC encabezada por Artur Mas, su partido decidió que no encabezaría las listas europeas en junio de 2009. No hubo tiempo para tristezas, porque la ministra le nombró antes director del ICAA. Ayer por la tarde esa misma complicidad saltó por los aires.