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Homenaje a un maldito

El Teatro Arriaga acoge la lectura ininterrumpida de la obra de Jon Mirande 'Haur besoetakoa' - La polémica siempre rodeo su figura

Que Haur besoetakoa, la única obra narrativa de Jon Mirande (París, 1925-1972), haya llegado a nuestros días probablemente se deba al escritor Gabriel Aresti, quien en 1970 se atrevió a publicarla en la editorial Lur, 11 años después de que Mirande la escribiese. Ayer, su lectura, que contó con la colaboración de EL PAÍS, centró el homenaje que el director de Bilbo Zaharra Euskaltegia, Pedro Alberdi, dedica por tercer año consecutivo a todos los ciudadanos que, "bien aprendiéndolo o difundiéndolo hacen un esfuerzo por el euskera".

Un total de 400 personas, entre ellas las consejeras de Educación, Isabel Celaá, y Cultura, Blanca Urgell; la diputada vizcaína de Cultura, Josune Ariztondo; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, escritores o representantes del mundo del deporte, la música y la escena, leyeron en euskera en el foyer del Teatro Arriaga, fragmento a fragmento, la novela de Mirande.

400 personas se sumaron a un acto que se convirtió en una fiesta del euskera

La novela no se publicó hasta 11 años después de que Mirande la escribiese

Mirande nació, vivió y murió en París, pero "fue vasco, porque sus padres lo eran", recalcó el escritor Pedro Ugarte, quien participó en la lectura. Alberdi defendió que Mirande es uno de los literatos en euskera que debe ser reivindicado, de ahí también su elección para la fiesta de ayer.

Su obra y su figura (Mirande simpatizaba con el antisemitismo) se hallan envueltas en la polémica. La pedofilia, el alcoholismo y el suicidio guían la trama de Haur besoetakoa. En plenos años 50, la novela se topó así no sólo con el franquismo, sino también con "el poder exagerado de la Iglesia en Euskadi" por aquel entonces, como explicó Alberdi.

"La literatura no es sólo el argumento. Debe haber otros factores para enjuiciar una obra y Mirande los tiene, entre ellos el uso del lenguaje y la ruptura con el costumbrismo. Trajo savia nueva", detalló el director de Bilbo Zaharra Euskaltegia.

Para Ugarte, la novela supuso algo completamente diferente a lo que caracterizaba entonces las obras en euskera. "La literatura vasca era de una mentalidad muy estrecha, muy reivindicativa en lo político y Mirande hizo algo plenamente literario. Fue un hombre que se enfrenta a los convencionalismos de su sociedad y de su tiempo y eso no era algo normal", indicó.

Comenzó la lectura el escritor vascofrancés Txomin Peillen, amigo de Mirande. Otro de los participantes en el acto fue el obispo auxiliar de Bilbao, Mario Iceta, y ello "a pesar de la temática de la obra", resaltó Alberdi.

Iceta intervino por la mañana, con lo que le tocó uno de los primeros fragmentos de la novela, en el que se describe la situación del protagonista, un hombre a punto de casarse, pero enamorado de su ahijada, de 11 años, que se acaba de quedar huérfana y ha empezado a vivir con él.