Reportaje:

Retratos de Bilbao

Ignacio Goitia lleva a sus cuadros la arquitectura de la capital vizcaína - El pintor dice que mira la ciudad "con ojos de forastero"

Los enigmáticos personajes de los cuadros de Ignacio Goitia (Bilbao, 1968) aparecen en escenarios reales. El pintor imagina un instante de su vida en medio de suntuosas arquitecturas. Pinta los detalles de interiores palaciegos rebosantes de color, jardines barrocos o paisajes urbanos. Hasta hace poco pintaba edificios de lugares lejanos; San Francisco, Madrid, Berlín o Viena, pero nunca de Bilbao, la ciudad en la que nació y tiene su estudio.

La arquitectura de Bilbao llevada a la pintura le parecía un souvenir hasta que su galerista de Bilbao le sugirió que mirara más cerca y llevara su entorno a la pintura. "Me gusta salir a la calle y descubrir los edificios que muchas veces pasan inadvertidos", explica ante un lienzo de gran formato en el que se distingue la plaza de San José, con la torre Iberdrola en construcción al fondo. "Miro la ciudad con ojos de forastero", revela el artista.

Su galerista le convenció para que pintara paisajes de la capital vizcaína
"Vivimos un momento de cambio urbano, como a finales del siglo XIX"

Los últimos cuadros que Goitia ha pintado con paisajes de Bilbao serán los protagonistas de la exposición que se inauguraráel martesen la galería Juan Manuel Lumbreras (Henao, 3. Bilbao). La plaza de San José se verá ocupada por jinetes preparados con sus perros para la caza del zorro; en los salones del palacio de la Diputación de Vizcaya se repite el mismo personaje vestido de etiqueta; en la calle Buenos Aires vuelve a aparecer una jirafa, uno de los elementos más característicos de las pinturas de Goitia.

Junto a ellos se colgarán los paisajes urbanos y los interiores que han alimentado sus exposiciones de los últimos años en Miami, París, Madrid, Burdeos y Bruselas. Goitia muestra su preferencia por pintar "la arquitectura del poder". Pueden ser rincones de Versalles, el interior de la iglesia de San Nicolás de Praga en medio de los preparativos de una boda, o una esquina del centro financiero de Londres desde donde se ve la torre Swiss Re, el edificio diseñado por Norman Foster que se ha ganado el mote de pepino. "Lo interesante del presente es mezclar el pasado y el futuro, la ciudad heredada de siglos anteriores y las torres de cristal del siglo XXI".

Goitia nunca ha creado caprichos arquitectónicos. Las fotos, sacadas en mañanas de fiesta, con las calles desiertas y buena luz, son el punto de partida de las pinturas. Los edificios apenas se ven maquillados por pequeñas licencias artísticas. La imaginación queda reservada para las escenas que se plasman en el cuadro. En las pinturas más recientes ganan peso los hombres uniformados. Policías, militares de gala o guardias de tráfico en motocicleta aparecen relajados, como respetuosos espectadores de lo que ocurre a su alrededor. "Son escenas ideales que no plasman la realidad de la vida", reconoce. "Es lo que nos permite el arte: inventar un mundo propio".

El pintor Ignacio Goitia posa en su estudio de Bilbao junto a dos de sus obras.
El pintor Ignacio Goitia posa en su estudio de Bilbao junto a dos de sus obras.LUIS ALBERTO GARCÍA

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