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La historia de los otros Robert Capa

Un documental y un libro recuperan la memoria del fotoperiodismo español durante la Guerra Civil

La fotografía de la Guerra Civil española parece patrimonio exclusivo de Robert Capa y Gerda Taro. Pero no, en la contienda también hubo fotógrafos españoles cuyo brutal testimonio quedó enterrado por la represión franquista. Durante años, miles de imágenes de la guerra y de antes de la guerra han permanecido ocultas en sótanos, tabiques o viejos armarios. Héroes sin armas recupera ahora a través de un documental y un libro la obra de cuatro pioneros del fotoperiodismo español: Alfonso, Pepe Campúa, Luis Marín y José María Díaz Casariego. Los cuatro, que ya eran conocidos por su trabajo durante la República, retrataron la guerra y sus protagonistas desde todos los ángulos posibles.

Eran fotógrafos, compañeros de Mundo Gráfico, y buenos amigos. "Pero cuando empezó la guerra los milicianos mataron al padre de José Campúa, y él se pasó al bando nacional. La amistad se rompió", relata Marta Arribas, que ha dirigido junto a Ana Pérez de la Fuente el filme, producido por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y editado, junto al libro, por La Fábrica . "Luis Marín fotografió la construcción de la Gran Vía para luego fotografiar su destrucción en la guerra", añade Arribas, que señala como hoy podemos ver fotos de la misma batalla vista desde los dos frentes.

La Guerra acabó con las carreras en el fotoperiodismo de estos cuatro hombres cuya obra fue ocultada por ellos mismo por temor a represalias. Marín dejó de ejercer, Díaz Casariego acabó como un gris funcionario en la Hemeroteca municipal de Madrid, en el servicio de microfilmado, Alfonso se convirtió en un famoso retratista, aunque el régimen le condenó durante años a hacer fotos de carné, y Campúa (el único vencedor) expuso sus fotos una sola vez para luego ocultarlas el resto de su vida. Convertido en productor de cine, se apartó de aquel mundo del que habían sido pioneros. No volvió a ver ni hablar con sus amigos, todos heridos en una mirada que hoy provoca escalofríos.