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'Francesca', la película que Alessandra Mussolini odia

Se proyecta en Gijón el filme rumano que la diputada ultraderechista quiere prohibir en Italia

Bobby Paunescu aún lleva cara de susto. No es para menos. Muy pocas veces uno se enfrenta a un Mussolini, aunque sea en versión rubia y moderna del dictador italiano. Paunescu (Bucarest, 1974) es un productor y ahora director debutante rumano. En la pasada Mostra de Venecia su filme Francesca sólo se proyectó una vez porque las siguientes sesiones fueron prohibidas judicialmente. El motivo: su protagonista, Francesca, una treintañera que prepara su emigración a Italia, se sienta a los cinco minutos del inicio a hablar con su padre, y él le espeta: "¿No sabes que la puta de Mussolini nos quiere a todos muertos?" antes de rematar: "Y ese mierda del alcalde de Verona, que declaró la ciudad libre de rumanos".

Alessandra Mussolini, diputada ultraderechista adscrita al partida Il Popolo Della Libertà, el de Berlusconi, pidió el secuestro cautelar de la película y demandó por difamación a Paunescu sin haber visto Francesca. El cineasta presentó a concurso su filme en el certamen de Gijón, y confesó que en estos momentos respira algo más aliviado: "Hace 15 días el juez me dio la razón. En la sentencia, durante tres hojas, razona su fallo y concluye: 'No hay ofensa en el contexto del filme'. Por supuesto: el padre no es precisamente un personaje positivo". Sin embargo, la pelea no ha concluido. Mussolini ha recurrido y un nuevo juez dará su veredicto este viernes, justo el día en que Francesca se estrena en Italia. "Los dueños de los cines están muy nerviosos, porque están haciendo el gasto publicitario, tenemos las salas reservadas, y todo puede irse al traste".

Curiosamente, Paunescu creció en Milán, donde vivió diez años. En 2007 un ciudadano rumano violó y mató a una italiana en Roma, y en ese momento Mussolini, la nieta de Il Duce, dijo que los rumanos llevan la violación en sus genes. "O que somos unos gitanos. Ese tipo no sólo mató a una mujer. Mató una sociedad, marcó a los casi dos millones de compatriotas que viven en Italia". En Italia comenzó la caza del rumano. Y Paunescu decidió que Francesca fuera una reflexión sobre el racismo. "Somos un país multiétnico, y los gitanos son la minoría más grande. Pero en Europa la gente cree que somos lo mismo". En el filme, los mismos rumanos quedan reflejados como racistas. "Porque retrato la sociedad de hoy, y Rumania es xenófoba. Al novio de la protagonista no le cae bien una chica porque tiene una mínima parte de gitana".

Y de paso hace un duro retrato del día a día de una sociedad corrompida. "Cuando se acabó el comunismo nosotros ni sabíamos que era la mafia. Ahora los ideales neoliberales nos han comido el cerebro con el mensaje de que el dinero es lo más importante en la vida. Y a mí estas mafias no me parecen tan peligrosas porque los ves venir. Más oscuro y dañino es el comportamiento de otros tipos, como el padrino de Francesca, un tipo que presta dinero a la familia, que socava los cimientos de la sociedad bajo una patina de bondad", asegura Paunescu. Aún así, el director se declara optimista. Con razón. Si hay dos filmografías emergentes en el mundo son la uruguaya y la rumana. "Nuestro cine es muy fuerte. Vivimos una explosión de creatividad, con filmes sociales. Cuando hablas de un problema al menos ya reconoces que existe, y que debes solucionarlo. Es un fenómeno muy parecido al Neorrealismo italiano".