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Un resacón muy rentable

El equipo de la película 'Resacón en Las Vegas' presenta su etílico y sorprendente éxito de taquilla en Barcelona

Nadie daba un dólar por la nueva película del director de Starsky & Hutch sobre un grupo de treintañeros que se marchan de farra a Las Vegas. Pero, no hay nada más universal que una buena resaca y esta modesta producción ha convencido al público de la era post-Bush a golpe de apología del exceso, catarsis generacional, automutilaciones, prostitutas, drogas y Mike Tyson. Desde su estreno lleva recaudados 261 millones de euros en todo el mundo y el próximo viernes prepara su asalto a la taquilla española. Los responsables de este éxito se encuentran en Barcelona terminando su gira mundial de presentación y mañana charlarán en directo con los lectores de ELPAÍS.com su director, Todd Phillips, y su actriz principal, Heather Graham.

El sleeper de la temporada cuenta la historia de cuatro treintañeros WASP que deciden festejar la despedida de soltero de uno de ellos en Las Vegas. Elipsis. Pasada la noche del festejo nadie recuerda lo que ha pasado pero las evidencias son preocupantes: resacón del diez, habitación del hotel destrozada, un bebé en el armario, un tigre en el baño y... falta el novio. Un planteamiento que ha sorprendido a la crítica por ofrecer la típica cafre-comedia pero con un punto sofisticado en el guión, una eficaz dirección por parte de Phillips (Hated, Frat House, Road Trip) y , sobre todo, un elenco poco conocido en estado de gracia (Bradley Cooper, Justin Bartha, Jeffrey Tambor y, sobre todo, Zach Galifionakis) que a buen seguro se ganarán el Olimpo de la mitología cinéfila contemporánea gracias a su escatología Business Class, libertinaje sexual y algunas bochornosas situaciones para el recuerdo.

Y es que Resacón en Las Vegas tiene la cualidad de aquellas películas que resultan mucho más interesantes que buenas. Hace unos años sería impensable pensar en una avalancha dispuesta a pagar por ver los excesos festeros a lo Jackass, o a lo Britney Spears, de un grupo de descerebrados. Porky's (1982), Los Albóndigas en remojo (1984) o Desmadre a la americana (1978) son los más directos antecedentes de esta alocada producción. ¿La novedad? El desfase moral en esas producciones provenía de una minoría (estudiantes universitarios, enfermos sexuales, nerds...) y pocas veces transcendía de esa periferia hacia el centro. Pero ahora se trata del centro abrazando el exceso y del exceso como pomada con la que reciclar no sólo el género cómico. También los valores contemporáneos. Catarsis al servicio del cine y del espectador en un inocuo generador de fantasías que ya prepara su segunda parte.