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Entrevista:MARCELO D2. Músico brasileño

"La calle une el rap y la samba"

Marcelo Maldonado es una especie de profeta para los jóvenes de las urbes brasileñas

En Brasil se producen con naturalidad fenómenos culturales que en España desencadenarían la ira o la estupefacción de muchos. Sólo hay que imaginar a los guardianes de la ortodoxia flamenca jerezana, como los cantaores Juan Moneo, El Torta, Capullo de Jerez o el ya difunto Luis de la Pica, alabando públicamente la música de Mala Rodríguez. Algo altamente improbable, por no decir imposible. Se da la circunstancia en Río de Janeiro de que algunos de los sambistas de la vieja guardia, como el octogenario Walter Alfaiate, Monarco o Arlindo Cruz, no ocultan su fervor por Marcelo Maldonado Gomez Peixoto, Marcelo D2 (1967, Río de Janeiro), un rapero que hace años tuvo el valor suficiente de rimar con violencia sobre bases melódicas de sambas y bossa novas melosas y antiguas.

Hoy, Marcelo D2 (o MD2, como se le conoce popularmente) se ha convertido en una suerte de profeta para los jóvenes de las urbes brasileñas. A él se le atribuye la creación de un género bautizado por la crítica, de una manera un tanto simplista, como samba-rap. Su estética se remite más a los gangs de Los Ángeles que a la de los sambistas cariocas, aunque lleve tatuado en el antebrazo izquierdo los términos samba y zona norte, elementos fundamentales para entender la cultura más canalla y arrabalera de Río de Janeiro.

Acaba de lanzar su último trabajo A arte do barulho (El arte del ruido), un compendio de 12 temas que decantan la quintaesencia de MD2 y que se pasean por el rock decibélico, el hip hop, la samba, el funk y la electrónica más sofisticada. Es el disco más melódico y bailable de su carrera, quizá el más depurado y heterodoxo. La producción, como en discos anteriores, está rubricaba por Mario Caldatto Jr., uno de los responsables de la más reciente y brillante trayectoria de los neoyorquinos Beastie Boys. El single de lanzamiento Desafabo (Desahogo) emplea como pretexto y base rítmica un sampler del clásico de Ivan Lins y Ronaldo Monteiro de Souza Deixa eu dizer y ya se perfila como un hit de las pistas de baile.

"Encontré un camino al que consagrarme, que es, básicamente y simplificando, el rap y la samba. Hay mucho más que esos dos elementos, pero creo que a día de hoy el pilar de lo que hago es esto", comenta el rapero en una entrevista con EL PAÍS en un local del barrio carioca de Leblon. Antes de vender tres millones de discos, ganar 30 premios en Brasil y en el extranjero, y actuar en escenarios de 25 países, MD2 no tenía la menor idea de que algún día sería tan famoso: nació en una favela del suburbio de Andaraí, creció en los barrios deprimidos de Madureira y Meier, y se entregó a la bohemia en el céntrico y entonces decadente barrio de Lapa. "Nací en una favela muy pobre, en el seno de una familia muy pobre, y crecí odiando a la policía, que es algo medio natural entre todos los jóvenes de Río. Es muy gracioso, porque éramos muy pobres pero muy felices, y esto es algo que ha dejado una marca en la persona que soy hoy. Me tomo con ironía las adversidades de la vida", comenta. "Comencé a trabajar con 12 años repartiendo periódicos. Después trabajé de todo lo que puedas imaginar: de portero, de vendedor callejero... Conseguí salir de la favela y tener un cierto éxito, algo muy difícil, ya que las únicas posibilidades que tiene un joven de favela para ser famoso son el fútbol o la música".

La carrera de MD2 no ha estado exenta de polémicas, principalmente en sus inicios, cuando fue detenido en varias ocasiones por hacer apología en sus letras del consumo de marihuana. "Me gusta molestar al establishment. En la época de Planet Hemp [su banda antes de emprender la carrera en solitario] la idea fue esa, decir muchas cosas de las que nadie hablaba y molestar a todo el mundo. Esto es lo que más me interesa ahora de la música; ser político en mis posiciones es lo mínimo que puedo hacer", explica.

La cantante Marisa Monte dice de él que es una de las propuestas más interesantes y originales del panorama musical brasileño actual. Walter Alfaiate, uno de los iconos vivos de la samba de raíz, comentó recientemente a este periódico: "El auténtico sambista tiene a Marcelo D2 como aliado". Son muchos los que se suben a este carro, como la laureada intérprete Alcione o el íntimo amigo de MD2 Seu Jorge, que tiene una biografía parecida a la del rapero. Sorprende la naturalidad con que este carioca agrada a tirios y troyanos. "La samba es algo tan sagrado en Brasil que siempre intenté tratarla con mucho respeto. Hoy cuento con el respeto del mundo de la samba, porque ese respeto es mutuo". El precursor del estilo sambandido (una suerte de narcocorrido brasileño) Bezerra da Silva, y Zeca Pagodinho y Arlindo Cruz son los tres grandes maestros del género en los que MD2 se ha reflejado a la hora de trazar su propia senda.

"Básicamente la calle es lo que une al rap y a la samba. A pesar de venir de una familia en la que la samba siempre ha estado presente, absorbí la cultura del hip hop mucho antes, algo que me hizo mirar con más atención hacia la samba y observar muchas cosas parecidas entre las dos culturas", comenta el rapero carioca. En el quinto disco de su carrera colaboran, entre otros, Seu Jorge, el legendario Marcos Valle, la cantante Roberta Sá, el rapero norteamericano Medaphor o el propio hijo de MD2, Stephan Peixoto, que con 16 años ya apunta maneras en el extraordinario tema Atividade na Lage, de sonoridad inspirada en los discos de los noventa de Beastie Boys.

En un manifiesto incluido en esta nueva entrega discográfica, MD2 declara fundado el arte del ruido: "... Tenemos el coraje de los Afrosambas de Vinicius de Moraes y Baden Powell... la visión de Tom Jobim. Queremos modernizar el pasado, como dijo Chico Science. Declaramos que no somos sólo un número y que queremos escribir nuestro nombre. Si no, no hay belleza en la lucha, no hay paz sin voz".