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Tarantino causa el desparrame en Cannes

Su panda de 'Malditos bastardos' provoca carcajadas con los nazis, la resistencia francesa y su retrato desmitificador de la segunda guerra mundial

Una panda de 'infaustos cabrones' desembarcaron la mañana de este miércoles en el festival de Cannes de la mano de Quentin Tarantino. Son los protagonistas de la última, esperada y despiporrante película del creador de 'Pulp fiction', que llegó con Brad Pitt de la mano al estreno mundial de su 'Inglourious basterds' (traducida en España como Malditos bastardos). Contentos salieron. La película fue aplaudida y recibida con carcajadas en los atiborrados pases de la mañana. No es para menos. Esta sátira de la Segunda Guerra Mundial lleva la marca de la casa y el director sale airoso para el público sin renunciar a su estilo.

Tarantino regala un auténtico disparate, en el mejor sentido de la palabra. Graciosa, ocurrente, depurada, violenta, irónica resulta esta incursión de Tarantino en la gran guerra europea. Había expectación, quizás la más sonada de esta edición de Cannes, donde Tarantino cuenta siempre con una buena lanzadera internacional de su cine. La curiosidad por este proyecto, producido por los hermanos Weinstein, venía de hace años. Sólo un tipo con una marca tan personal como la suya puede acabar indemne después de algo así. Se mete Tarantino en la Francia ocupada utilizando recursos de spaghetti western, cómic, comedia clásica y demás artilugios de género dispares que han hecho esa ensalada de su original estilo.

En él tienen cabida una buena partida de delirantes personajes, entre los que desfilan el paleto sanguinario Aldo Apache -que nos muestra a un cada vez más dotado Brad Pitt comediante-; un coronel de la Gestapo memorable, el políglota Hans Landa, -al que da vida Christoph Waltz- o el propio Hitler, el mismísimo Goebbels y Winston Churchill in person. Villanos, resistentes, judíos perseguidos, estrellas de cine, figuras históricas y cazadores de genocidas se dan la mano en esta auténtica locura de Tarantino.

El público entró en el juego y la cosa cuajó en el festival, donde el director defendió con su verborrea habitual la película junto a sus actores. Para empezar, se proclamó europeo. Y no suena a afirmación hueca después de haber visto su película. No hay lengua original preponderante. Está rodada en inglés, francés, alemán y algo de italiano. "No soy un director americano", dijo Tarantino. "Hago películas para el planeta Tierra y Cannes representa eso", aseguró quien ganó la Palma de Oro en 1994 con Pulp Fiction.

Inglourious basterds ha sido rodada en Francia y ha tomado un título prestado de director italiano Enzo Castellari con un cambio. La "e" en vez de la "a" en basterds. No tiene explicación para ello. Simplemente, Tarantino lo ha hecho. Como ha rodado esta película, con una lógica que para él no tiene lugar en otras fronteras y reglas que no sean las del cine. "El cine en sí mismo es una metáfora para el cine, eso es lo que más me pone de todo".

Brad Pitt acompañó a Tarantino en la presentación. Junto a ellos estaban dos de los rostros principales del filme, la actriz Diane Kruger y el joven actor hispanoalemán Daniel Brühl (protagonista de títulos como Good bye, Lenin y Salvador). Pitt se presentó en Cannes el martes junto a su mujer, Angelina Jolie. Así es como han desmentido a escala global el rumor de su separación. Con una cena en el restaurante Michelangelo, de Antibes, uno de los más exclusivos de la Costa Azul.

Tras el pase de gala de la película (que comenzó pasadas las 19.00, hora peninsular española) Pitt tiene este jueves una apretada agenda de entrevistas, pero seguro que le queda un rato para disfrutar en el lujoso Hotel du Cap, donde se aloja con parte del equipo. Al menos catará buen vino. A la vista de su explicación en la negociación del papel, le priva. "Me levanté a la mañana siguiente de aceptar mi trabajo con Quentin y vi cinco botellas vacías en el suelo y restos de tabaco. No sé de dónde salieron, pero el hecho es que seis semanas después me encontraba vestido de uniforme y me había convertido en Aldo Reine", cuenta Pitt. Y contento que tiene que estar. Tarantino le ha dado uno de los papeles de su vida.