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Un traje nuevo para la torre Eiffel

60 toneladas de pintura ha sido el regalo del Ayuntamiento en el 120º cumpleaños del monumento

La torre Eiffel, el monumento pagano más visitado del mundo, símbolo de Francia y de Europa, ha cumplido este martes 120 años. Para celebrar el aniversario del monumento diseñado por Gustave Eiffel, la alcaldía de París le ha dado una nueva capa de pintura. "Como nos pidió Gustave Eiffel en su testamento, hay que repintar la torre regularmente para protegerla de la corrosión", ha explicado Jean-Bernard Bros, adjunto al alcalde de París.

Hace 120 años que se inauguró la Exposición universal de París, el 31 de marzo de 1889, para conmemorar el centenario de la Revolución francesa. La torre, que ha sido la más alta del mundo durante 40 años -hasta que en 1929 se construyó el Edificio Chrysler en Nueva York-, se convirtió en el símbolo de la exposición, aunque a los artistas no les gustó la estructura de hierro, que consideraban "fea y monstruosa".

Artistas, escritores y arquitectos escribieron una carta de protesta "contra la torre del Señor Eiffel" a la que calificaron de "esqueleto de atalaya" (Paul Verlaine), o "pirámide alta y flaca de escalas de hierro" (Guy de Maupassant). Intentaron, sin éxito, paralizar las obras en 1887.

La construcción finalizó a las 13.30 hora local del 31 de marzo de 1889, cuando Eiffel ascendió los 1.710 escalones existentes desde la base hasta el tercer piso de la "Dama de Hierro" y enarboló la bandera francesa.

Para esta campaña de renovación serán necesarias 60 toneladas de pintura, modelo "castaño torre Eiffel", que cubrirán unos 250.000 metros cuadrados de vigas. Al principio de su historia, la torre era marrón. Más tarde fue pintada de amarilla, y en los años 50 de rojo, antes de volver a su color original.

París prevé numerosos actos para conmemorar el aniversario: exposiciones, conciertos, fuegos artificiales y visitas gratuitas para alumnos de los colegios de París. 6,9 millones de personas visitaron la torre en 2008, un 75% llegaron de fuera de Francia. La sociedad que explota el monumento prevé una bajada de visitas para 2009 por la crisis económica