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Y el 'Matisse' regresó a sus dueños

Francia encuentra, gracias a Internet, a los legítimos propietarios de una obra del pintor robada por los nazis

Francia ha devuelto este jueves una pintura de Henri Matisse a sus legítimos dueños. El cuadro fue apresado por los nazis en 1941, una vez que su dueño, judío, huyó de la persecución antisemita. El cuadro La pared rosa, de 1898, es uno de los miles de pinturas robadas a familias judías durante la Segunda Guerra Mundial que finalmente acabaron en manos francesas.

"Devolver esta bella obra a sus dueños, los herederos del señor Harry Fuld Jr., es un acto de remembranza y reparación, al fin", ha dicho la ministra francesa de Cultura, Christine Albanel, en una ceremonia para la entrega.

La pintura, que forma parte de las 2.000 obras confiadas a museos franceses tras la Segunda Guerra Mundial, fue exhibida recientemente en una exposición de pinturas cuyos dueños no se había logrado identificar.

Fuld huyó a Bretaña en 1937. Bajo la ley de 1941, que privaba a los judíos alemanes de su ciudadanía, el régimen nazi decomisó la pintura de Matisse. El cuadro volvió a aparecer en 1948, cuando fue hallado cerca de la ciudad de Tubinga, en una alijo que abandonó un oficial de las SS, Kurt Gerstein, que se suicidó en prisión, en 1945.

Las autoridades alemanas lo mandaron en 1949 a Francia, guiándose por un sello de las aduanas galas, de 1914 que, en la parte trasera del cuadro, indicaba que había sido legalmente exportado a Alemania.

El cuadro pasó desde entonces desapercibido seis décadas, hasta que un historiador alemán estableció el vínculo entre la pintura perdida por Fuld y una imagen del cuadro mostrada en Internet por las autoridades francesas, que trataban de encontrar a su legítimo dueño.

De acuerdo con cifras del Ministerio francés de Cultura, al final de la Segunda Guerra Mundial, Francia se encontraba en posesión de 60.000 obras robadas por los nazis. Devolvió 45.000 a sus dueños. De las 15.000 que continúan sin ser reclamadas, 13.000 sin relevancia artística fueron vendidas y, las 2.000 restantes, fueron confiadas a museos franceses.