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XV BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA

Variaciones sobre Lorca

La bailaora Rafaela Carrasco toma las canciones populares grabadas por el poeta como referencia en 'Vamos al tiroteo'

Las canciones populares españolas que Lorca grabó al piano junto a La Argentinita son el punto de partida para el espectáculo de Rafaela Carrasco estrenado anoche en el Teatro Central. Vamos al tiroteo, que se presenta esta noche también en el mismo escenario, toma al poeta granadino como referente, pero reinterpreta las canciones a su manera. Los cuatro muleros, Anda jaleo, la nana de Sevilla bien en la voz de La Tremendita acompañada al piano de Chico Valdivia, bien en las guitarras de Juan Antonio Suárez, Cano y Jesús Torres, son el espacio en el que Carrasco desenvuelve su baile, impecable, preciso, pulcro.

Las coreografías tanto en solitario como las del cuerpo de baile, formado por Ricardo López, José Maldonado, Pedro Córdoba y David Coria, son representadas a la perfección en el escenario. El juego de pies entre ellos, los movimientos y colocaciones conforman una estampa impecable. Acompaña al movimiento, que por momentos se desarrolla sin ningún tipo de acompañamiento musical o sólo a las palmas de los dos cantaores, Antonio Campos y Manuel Gago, una escenografía sencilla pero excelentemente cuidada. El juego de colores, rojo, blanco y negro y elementos como un mantón y un sombrero cordobés, pero también las colocaciones y la luz, crean el juego que enriquecen los bailes.

La Carrasco bailó anoche como lo hace siempre. Limpia en sus movimientos, elegante y estilizada, añadiendo al flamenco movimientos que aprendió de la danza clásica sin restarle sentimiento. Vestida con pantalones, con bata de cola o de flamenca clásica, la bailaora se mueve con desenvoltura por un escenario que llena con un movimiento de manos exquisito y unos pies precisos. La variación de Canito sobre Los cuatro muleros es uno de los momentos de mayor intensidad, tanto en la música, acertadísima, como en el baile, que la Carrasco acompaña con un mantón de Manila que se llega a convertir en el protagonista.